sábado, 15 de maio de 2010

La semilla del Mal

Y de repente me llega por Facebook una invitacion para anadir como amigo a un pajarraco que iba conmigo al colegio Salesianos, alla por los anos 80 y al que los anos, a juzgar por las fotos y los grupos a los que esta subscrito, ha convertido en lider de un partido ultraderechista, espanolista y ultracatolico, de signo marcadamente xenofobo y homofobo.
Movido por la curiosidad decido entrar en la galeria de fotos y echar un vistazo. La foto del perfil, facilmente reconocible a pesar de los anos, muestra la misma mirada entre pirado y bobalicon que recordaba de el cuando tenia 16.
El pelo corto, que ya fue rapado en su epoca de skinhead en la que era conocido por el barrio del Carmen como El Mortadelo, le otorga un aspecto aseado como se podria esperar de un hombre de 40 anos supuestamente bien integrado en la sociedad. Observo que finalmente ha sustituido los polos de Fred Perry y las Doc Martens de su juventud radical por un mas conservador Polo de Ralph Lauren y pantalones chinos, abrazando asi el look tipico del facha urbano que pretende confirmar su pertenecia a una clase media con pretensiones que sin duda alguna con Franco vivia mejor, mucho mejor.
El ciberespacio reduce a trizas por un momento la sana distancia que el paso de veintitantos anos habia creado entre nosotros. Obviamente, no solo no he aceptado su invitacion sino que ademas me he propuesto borrar a todos los amigos y contactos de la epoca del colegio que por algun motivo ya le han aceptado y que de alguna manera me conectan con el y con una realidad inquietante y que da miedo.
Yo que ingenuamente creia que todas esas mentes retrasadas estaban desapareciendo progresivamente, unos con el cumplir de los anos y madurando con el tiempo y otros, los mas lucidos que llegan a ver lo obsoleto de su mensaje, retirandose discretamente para ceder su sitio a sangre joven y fresca, de ideas mas abiertas y cosmopolitas, libres de preconceptos.
Al ver las fotos de los mitines y concentraciones en las que se le ve participando, altavoz en mano y entourage de guardia pretoriana protegida de Ray-Bans oscuras, pienso en esa nueva generacion de neofascistas disfrazados de neocons dispuestos a repartir su carga de veneno y odio y que para mas inri, cuentan con el apoyo y simpatia del Papa actual en mas de uno de sus postulados, figura por otro lado, que por muy patetica que pueda parecerme, es hoy lider de la Iglesia predominante del pais y es por tanto capaz de ejercer una peligrosa influencia en una sociedad sumida en una profunda crisis de valores.
No puedo evitar imaginarme un futuro de pesadilla donde todos esos personajes comienzan a tener cada vez mas voz y voto en la sociedad. Consciente de que con la crisis galopante que estamos viviendo (y lo que esta por llegar) el caldo de cultivo para el fervor extremista esta servido, en el fondo dudo mucho que eso pueda llegar a ocurrir algun dia. En primer lugar por el simple hecho de que en sus ideas excluyentes (y ahora hablo tanto de lideres politicos como religiosos y otro tipo de iluminados) ya estan dejando fuera a la gran mayoria de los posibles votantes; emigrantes, gitanos, homosexuales, judios, musulmanes, liberales, socialistas, democratas y demas personas con dos dedos de frente que no caen en la trampa de dejarse llevar por lemas populistas y faciles como Contra la Inseguiridad Ciudadana o En Defensa de la Familia conscientes de que no ocultan otra cosa que un odio irracional a todo aquel que es diferente y es visto, por tant como una amenaza. Quiero pensar que son tan fanaticos o tan cortos de miras que nunca se habian parado a pensar en esa perdida acuciante de market share...
Por suerte, los nostalgicos de la generacion del pajarraco tienen los dias contados y ya estan cayendo como moscas. Por otro lado, sus vastagos y herederos espirituales, los que optaron por aferrarse a esas ideas totalitarias que mamaron en su infancia y en su juventud, como es el triste caso de mi ex-compi del colegio, terminaran irremediablemente convertidos en figuras ridiculas y anacronicas, condenados al rincon oscuro de los inadaptados sociales.

quinta-feira, 6 de maio de 2010

Una idea loca

Mientras miraba por la ventana del taxi hacias las calles y casas de los barrios populares que cruzabamos camino del aeropuerto desde el Hotel Gran Marquis de Fortaleza me vino a la cabeza una idea loca, loca. Idea loca pero para nada nueva ya que se trata de una idea recurrente en los ultimos dos anos y que se me suele ocurrir sobre todo cuando me encuentro de viaje y tengo mas tiempo para pensar. Una idea que conforme le voy dedicando minutos me seduce cada vez mas y mas.
La idea es bien sencilla. Se trata de dejarlo todo para cambiar de vida. En esos momentos en que me deleito dandole vueltas veo claro hasta que punto necesito hacerlo para acabar con el poso de insatisfaccion existencial que me corroe por dentro cuando siento pasar el tiempo mientras sigo cumpliendo anos sin tener ni punetera idea de lo que quiero hacer con mi vida.

Veo a mi alrededor a las personas que se casan, que tienen hijos a los ven crecer, que dan la entrada del apartamento de la playa o de la parcelita en el campo, que viven y envejecen empezando a echar barriguita o celulitis sin que ello les importa demasiado. Algunos de ellos, los mas afortunados que se dedican a lo que realmente les gusta, con el tiempo y la practica crecen en sus profesiones y mejoran sus habilidades y conocimientos alcanzando prestigio social y gran satisfaccion personal. Otros se resignan en sus mesas a trabajos rutinarios que no les llevan a ninguna parte pero que les proporcionan un salario al fin de mes con el que pagar sus necesidades basicas y permitirse mas de un lujo, vacaciones, libros, hobbies y vicios ademas del colegio de los ninos. Saben que estan invirtiendo en una segunda generacion, proyeccion de ellos mismos cuyo futuro sera mejor que el pasado, presente y futuro de ellos. Una generacion en la que poder volcar todas esas aspiraciones, mucho mas altas que las que ellos tuvieron para si mismos. Aim high dicen en las pelis americanas.

Y mientras tanto el tiempo pasa y de repente ya no cumplo 34 anos sino 40 y el tiempo que no para me empuja - implacable- a los 41 anos sin tener en cuenta que desde hace 20 (i fa vint anys que tinc vint anys!) continuo en ese limbo entre la adolescencia y la vida adulta. Lo que los psiconalistas acostumbran a llamar el Sindrome de Peter-Pan, sindrome que puede parecer seductor- enfant terrible, dicen- con 20 anos, pero que resulta patetico a los 30 y claramente patologico despues de los 40.

Y si me paro un poco a pensar, si que hay algo a lo que me gustaria dedicarme. Me gustaria dedicarme tan solo a escribir y me gustaria poder ganarme la vida con eso. Renunciaria de buen grado (por lo menos en mis comienzos) a los trapitos de Armani Exchange y los privilegios del Platinum membership de American Airlines para poder perfeccionar mi tecnica y abrirme un camino en el dificil y disputado mundo literario.
El principal problema es que escribir no es algo a lo que pueda dedicarme como hobby, aprovechando apenas las horas sueltas que me permite el trabajo o dedicandole los fines de semana. Y no es porque no quiera convertirme en un lletra-ferit, como diria Terenci Moix, pues nada tendria de malo si supiera combinar las dos cosas. El problema es que me conozco bien y me se demasiado vago para eso. Carezco de la disciplina necesaria como para levantarme a las 6am y arrancarle un par de horitas a mi jornada para dedicarlas a la creacion literaria. Sera que mi deseo de ser escritor no es lo suficientemente fuerte y se trata de mas un capricho de un veleta confeso como yo<
En fin, Pilarin, que para intentarlo en serio voy a tener primero que cambiar de vida. Si no lo intento ahora y continuo deshojando la margarita del calendario con la misma indolencia con la que llevo haciendolo todos estos anos, me temo que a los 50 me arrepentire por no haberlo hecho ahora, por haber sido tan cobarde cuando aun era joven y haberme aferrado a la seguridad de un trabajo bien renumerado. Y cumplire los 6o y ya me parecera demasiado tarde y el terror me paralizara porque ya habre pasado la cima de la colina y empezare a vislumbrar el final de todo. Y por mucho que sepa aquello de que nunca es tarde si la dicha es buena (el ejemplo de mis padres me basta), podra ser que mais tarde sea ya demasiado tarde para vivir la vida que quiero vivir siendo aun relativamente joven.

Pero como dejarlo todo, dejar la seguridad de un empleo fijo en pos de una quimera llamada realizacion personal em momentos de tanta crisis...
Porque primero tendre que despedirme del trabajo, dejar atras novio y amistades, conocidos, vida social de Sao Paulo y cancelar mi suscripcion al Vanity Fair. Me deshare de todo lo que sea vendible, coche, muebles, cuadros, libros, lastres al fin y al cabo y con el dinero que obtenga del despido y de esas ventas me alquilare una casa lo mas simple posible y de renta baja en algun lugar del Nordeste de Brasil. Fortaleza, con sus playas y clima benigno puede ser un buen lugar para ello.
Mi unica posesion de valor sera el notebook donde escribire hasta altas horas de la noche junto a la ventana respirando el olor de la lluvia tropical que refresca las noches de verano.
No necesitare mucho para llevar esa vida simple de la que estoy hablando. Probablemente sere el unico extranjero en la vecindad. Sere para muchos un extrano pero apacible gringo que por motivos incomprensibles opto por vivir en su barrio y al que miraran con curiosidad y una cierta desconfianza, la misma desconfianza con la que de pequeno mirabamos a los hippies nordicos que dejando atras los rigores del invierno se dejaban caer por la costa mediterranea para acabar aparcando sus autobuses destartalados durante semanas en el descampado cerca de la entrada del colegio de los Salesianos de Valencia.
La desconfianza inicial de mis vecinos terminara por desaparecer y acabaran por aceptarme y respetar mi decision de querer llevar una vida tranquila, convertido en vecino ideal sin discusiones con la mujer a altas horas de la noche, ni ninos que lloran ni perros que ladran ni siquiera loro que irrite con sus imitaciones.
Y me dare el lujo de llevar una vida tranquila, contemplativa, dedicandome tan solo a una cosa, a escribir y dar forma al gran proyecto de mi opera prima. Sere frugal y comere poco, gastare lo justo pues durante ese tiempo estare viviendo de ahorros, continuare saliendo a correr al atardecer por la playa o el bosque varios dias por semana para mantenerme en forma. A lo mejor, si la disciplina y el presupuesto lo permite, incluso me apuntare al gimnasio del barrio donde nunca ire mas de 3 veces por semana. MSN y Skype seran mi conexion con la familia y con un selecto grupo de allegados, Internet siendo mi principal ventana al mundo exterior. Buscare una sinagoga (en el nordeste del pais no faltan) donde podre continuar aprendiendo dos veces por semana el hebreo y las ensenanzas de la Tora. Todos los viernes acudire puntual a mi cita semanal a la recepcion del shabbat vistiendo mis mejores ropas para causar buena impresion y facilitar mi inclusion en la comunidad. El bar de la esquina, simple y sin pretensiones, frecuentado unicamente por los vecinos del barrio sera el lugar por donde me dejare caer para matar la soledad.

Puede que pasen 3 o 5 o mas anos, o tambien puede que a los tres meses no aguante mas y me suba por las paredes torturado por el arrepentimiento de haber dejado toda una carrera profesional de lado y un buen nivel de vida.
O puede que ese cambio sea el comienzo de un viaje sin retorno. Puede que en ese tiempo de soledad y dedicacion a mi mismo provoque unos cambios tan grandes que volver atras y retomar la vida anterior- la actual- parezca una idea tan peregrina y absurda como ahora podria parecer el relato de estas intenciones.

Como ya dije, una idea loca...

domingo, 25 de abril de 2010

En las nubes solo somos particulas

De mi paso por 5 aeropuertos americanos repartidos por tres estados diferentes y dos costas, no ha sido mi visita a S Francisco, ni el curso de Channel Business en Santa Clara, ni mi visita a los distribuidores de Miami lo que mas me ha marcado. Ha sido la lectura de las memorias de Paul Monette, A Borrowed Time, donde nos cuenta los ultimos dos anos de su relacion con Roger Horwitz, su pareja durante mas de 10 anos y una de las primeras victimas de la nueva plaga de los anos 80 llamada SIDA que se cebo principalmente en la comunidad gay y que literalmente borro del mapa a toda una generacion. Me enganche a leerlo al poco de salir de la libreria A Different Light (donde tambien compre Becoming a Man, del mismo autor y Antwerp, de Roberto Bolano traducido al ingles). Cargado con mis nuevas adquisiciones me fui directo a un cafe situado en Market St, en el corazon de Castro donde comence a leerlo para no soltarlo hasta acabarmelo en el vuelo de vuelta a Sao Paulo. Un libro conmovedor por lo crudo pero tambien emocionante por la intensidad y la fuerza de una relacion sellada con fuego y que permite a los amantes hacer frente juntos a la espiral de malas noticias que acaba por transformar sus vidas, el avance de la enfermedad y las llamadas infecciones oportunistas, la perdida paulatina de una calidad de vida salpicada de exitos profesionales y personales, viajes, fiestas, amigos, familia, vidas en fin, que nunca mas recuperarian. Roger murio en 1987, Paul lo haria en 1995.
Paseando por Castro St. pude ver muchos sobrevivientes de esa generacion perdida. Hombres proximos a los 60 y 70 anos que vivieron la enfermedad y la muerte de practicamente el 90 % de su circulo de amistades antes de haber cumplido los 40.
Tanto Kafka como Liberace tuvieron la suerte de adelantarse a la catastrofe que caeria sobre sus respectivas comunidades apenas una decada despues de su muerte, Kafka no presencio el exterminio de los judios de Europa, Liberace por su parte, la hecatombe del SIDA.
Ya en Sao Paulo me reencuentro con Matt que ha venido desde Rio para pasar el fin de semana y para vernos por primera vez desde nuestra vuelta de Buenos Aires y el parentesis de tres semanas que decidimos darnos. Pasamos unos dias tranquilos y relajados, contentos de compartir de nuevo este tiempo, que tambien es, en cierta manera, un tiempo prestado.

Al final va a resultar que soy adicto al drama y que mediante estos patrones repetitivos de relacion-pausa-reconciliacion mantengo viva la pasion y la adrenalina frente a la estabilidad de una relacion comfortable que pudiera caer en la mediocridad y la rutina.

domingo, 11 de abril de 2010

En abril, mas una vez..(Un update sentimental)

Me miro y con una sonrisa triste me dijo, "Siempre en Abril, eh", y al principio no le entendia por que lo decia...tarde unos segundos en caer en la cuenta. Y es que mas una vez mi vida sentimental se ve marcada durante esas fechas.
En abril hicimos un ano de relacion y en abril decidimos que era mejor darnos un tiempo para pensar como seguir a partir de ahora. Y como dice el bolero, no es falta de carino, no... que carino, amor y deseo nunca nos ha faltado en todo este tiempo. Amen.
Pero llega un momento de la relacion en que te quieres plantear hacia donde vamos juntos, si vale la pena, si estas invirtiendo en la relacion cierta, si sera que la distancia no solo no es el olvido sino que hasta podria ser buena, sobre todo para alguien como yo con tantos altibajos, agobios y demas reacciones extremas que contribuyen a desestabilizar a cualquiera y que no hacen mas que crear inseguridad. Y en ese sentido, Matt no es la excepcion a la regla. Mis escarceos ocasionales (en su mayor parte, mas virtuales que reales), no han hecho otra cosa que crear en el una desconfianza que le ha ido corroyendo poco a poco y en silencio, sospechas y desconfianza que en momentos llegaba a traducirse en una autentica paranoia. Y lo peor es que no le puedo culpar.... Como diria Jaime, "Si no fuera tan puta!".
En fin, que la situacion actual es esa, a la vuelta de nuestro fin de semana romantico en Buenos Aires, mientras haciamos la cola para los taxis en el aeropuerto de Guarulhos, Matt me pidio un parentesis a la relacion. Su propuesta no me pillo por sorpresa ya que las ultimas semanas habiamos comentado varias veces sobre la posibilidad de terminar. Le pregunte si estaba seguro de lo que me estaba pidiendo y de lo que eso significaba y me dijo que si.
Vista la situacion en la que estabamos las ultimas semanas, semanas salpicadas de malentendidos, enfados y discusiones telefonicas provocadas por mi cada vez menor paciencia para sus celos, enfados que, de manera ciclica, precedian a reconciliaciones pasionales el fin de semana siguiente, me parecio que dejar de vernos por un tiempo y aprovechar para intentar ver la relacion desde fuera podria ser una buena idea. En ese tiempo los dos ganariamos la perspectiva necesaria para entender que es exactamente lo que estamos haciendo juntos. Yo, con un chico que no me merezco y que parece hecho como por encargo - delgado, alto, moreno, de cabello rizado y ojos de miel, y lo que es mas importante, que me adora, pero al que doblo la edad y que vive y estudia en otra ciudad, y el, por su parte, con un gringuito rubio y de ojos azules pero de personalidad complicada que se replantea su futuro dia si y dia no y cuya permanecia en el pais tiene los dias contados.

sábado, 27 de março de 2010

Manana del sabado II

El ruido del agua de la ducha entra en la habitacion por la puerta abierta. Estoy tumbado en la cama, en esta manana perezosa de sabado, entregandome placidamente a la modorra y al relajante efecto del sonido del agua al caer.
Teniamos la intencion de levantarnos pronto aprovechar la manana. Matt queria que fueramos a una papeleria especializada en productos para arquitectos y disenadores que esta en el centro, cerca de la plaza de la Republica y comprar papel y material que necesita para sus clases hasta que la tarjeta de credito de sus padres echara humo.
Aunque hoy es 27 de marzo del 2010 y estoy en Sao Paulo, Brasil, en realidad esta manana de sabado es la misma que tantas otras mananas de sabado ya pasadas. Al otro lado de la ventana que da a la calle podria perfectamente verse las calles de Streatham, el tranquilo barrio residencial de clase trabajadora y arbolado del sur de Londres donde vivi los ultimos anos y podria tambien ser que no estemos en el ano 2010 sino en el 2003. La persona que que hace apenas unos minutos yacia a mi lado y ahora se esta duchando y cuyo canturreo me llega entremezclado con el ruido de la ducha y el de la calle podria no ser Matt sino Lucas o incluso Reno.
Podria tambien ser que estamos en 1997 y el sol que entra por la ventana es el sol matutino que inundaba mi cuarto en el apartamento alquilado de la calle de Maestro Sosa de Valencia. El sol valenciano que se va colando por la ventana y que avanza por encima de las sabanas conforme pasan los minutos hasta acariciar mi piel mientras continuo tumbado en la cama esperando a que Santi salga de la ducha. Si, estamos en 1997 y tengo 27 anos y estoy viviendo mi primera tentativa seria de relacion estable.
Todas las mananas de sabado tiene un algo en comun. Un algo que las convierte en secuencias de una misma manana.

sexta-feira, 26 de março de 2010

Vidas Ejemplares

San Estebancito de Katovice fue un niño que vivió en el S.XI y murió mártir a los 15 años fiel a sus creencias. Fue torturado, violado y asesinado por las hordas del ejército mameluco. Uno de los cuadros del pintor florentino Giotto titulado "El suplício del inocente" representa la terríble escena de su martirio. En esta ocasión, el artista deja de lado su habitual lirísmo para representar los últimos momentos de la vida del santo en manos de los soldados. En el centro del cuadro podemos ver a un Estebancito desnudo y sangrando por todos los orificios rodeado de enormes soldados de feroz aspecto y aparentemente embriagados.
A pesar de lo atroz de la situación, el artista ha conseguido plasmar en la cara del niño mártir una expresion de éxtasis similar a la orgásmica expresión de gozo habitual en las místicas.
Este cuadro goza de especial predilección entre los seminaristas que se preparan para su futura labor pastoral en el seminario de Módena y que se dejan caer por la vecina Basílica de Nuestra Señora de las Llagas donde se encuentra expuesto al público.

segunda-feira, 8 de fevereiro de 2010

La ciudad es un gigante

La lluvia en São Paulo se diferencia de las demás lluvias del mundo por su violencia y su intensidad. Es una lluvia capaz de intimidar a alguien como yo. poco acostumbrado a excesos. Yo, que nunca fui una persona de excesos a pesar de dedicarme a buscarlos y de vivir en una ciudad donde abundan los excesos de todo tipo, que curiosamente nunca llegan a parecerme realmente excesivos.
Las primeras gotas te sorprenden incauto mientras estas sentado en el balcón, con un libro de Bolaño, leyendo tan tranquilo, como si estuvieras ajeno a todo pero sin estarlo realmente, apenas levantando ocasionalmente la vista del libro para posarla en la calle con la misma indolencia con la que miraría un señorito andaluz sus posesiones.
De repente el cielo se oscurece como anunciando que - finalmente- el mundo llego a su fin. En perfecta coreografia, el sol se oculta para dejar paso a una lluvia, digamos, de verano. Hasta aquí nada de especial. En pocos minutos y ante tus ojos, lo que comenzó como un chaparrón de verano se convierte en una tormenta acompañada de súbitos trallazos y relámpagos. Por un momento me siento felíz al pensar que el fin del mundo ha llegado. Las alarmas que se disparan de los coches aparcados en la calle y que se ven azotados por las trompas de agua así parecen confirmármelo. Por las puertas abiertas que dan al comedor me llega el sonido de la televisión donde una locutora parlotea sin más público que los muebles de la habitación. La chica del noticiero no tarda en hacerse eco de nuevas inundaciones en la zona Oeste, como ya ocurriera la semana pasada con la zona Sur y la anterior, con la zona Centro.
La ciudad es un gigante enfermo y sus quejídos a veces son estruendos y a veces apenas un murmullo. Las pantallas en el Mando de Control de Tráfico que monitoran el entramado viario de la gran metrópolis comienzan a llenarse de luces rojas que parpadean alegremente. Los motoboys, esos mensajeros sin ley y auténticos dueños de las calles, buscan refugio debajo de los puentes para cubrirse con ropa de plástico que parece hecha a base de bolsas de basura negra, con pequeñas bolsas del mismo plástico y color con los que cubren los zapatos y que me recuerdan a los que se usan en los quirófanos.

Y yo sigo sentado en la mesita del balcón, con Bolaño como toda compañía (estoy por tanto, muy bien acompañado), y miro hacia la calle para ver la gente correr- hombres de traje y corbata que se apresuran cubriendose inútilmente la calva con el peródico (ya deshecho por el agua) y madres heróicas que arrastran de la mano a niños obesos y que, para mis adentros, pienso, no merecerian ser salvos, y las veo taconeando hacia el refugio más próximo, que es en este caso el super y yo que los miro desde la altura del piso diecisiete y que me da ganas de reir, imbécil, recostado cómodamente en el respaldo de la silla de madera, la misma que compré en Tok & Stock junto con la mesita a juego, y pienso que esta mesita es casi idéntica en su sencillez a la que tengo en otro balcón a 8.000 kms de distancia, en otra ciudad y con vistas al mismo cielo y a las mismas nubes, solo que desde la proximidad que da un piso veintitrés.
El día, que había comenzado tórrido, un día típico de verano de esos en que los paulistanos atrapados en la ciudad se refugian en la piscina del condominio, se transforma en las ultimas horas de la tarde con los nubarrones negros que aparecen en el horizonte de manera inesperada y que se aproximan amenazadores y a gran velocidad. Y siento que conforme se van acercando va aumentando mi gozo, que no es otra cosa que una especie de felicidad culpable.
En cuestión de minutos comienza a caer sobre la ciudad la primera avanzadilla en forma de tímidas gotas, gotitas que no tardan en convertirse en gotazos cada vez más pesados. Las estadísticas se apresuran a confirmarnos que se ha vuelto a batir un nuevo récord de precipitaciones medidas por milímetros cúbicos caídos sobre la ciudad. Se producen inundaciones en barrios periféricos de la zona Este y ahora tambien en las amplias avenidas de la zona Centro y Centro-Sur, importantes arterias que cruzan la ciudad en todas las direcciones, como los navajazos de un psicópata furioso y por las que sangran miles de conductores en sus desplazamientos diarios. En cuestion de minutos se ven cortadas al tráfico ante la incapacidad del alcantarillado de dar abasto ante tal cantidad de agua.
Muy lejos, en un mundo que parece sacado de otra dimensión pero que en realidad se encuentra a tan sólo a un par de kilómetros, se producen desmoronamientos de infraviviendas y cuerpos quedan sepultados bajo el barro.
La ciudad, asediada, se resiente en sus partes más degradadas, el estruendo de los derrumbamientos -según dicen con voz trémula testigos presenciales asustados- es un queijdo comun a sus habitantes, los que ya no pueden -ni quieren- aguantar su situacion por más tiempo.
La television retransmite imágenes de sus calles inundadas filmadas desde la distancia y la seguridad del helicóptero de la GloboTV y nos muestra a vecinos que se desplazan, cómicamente, en improvisadas barcas. Parecería, una vez más, que Dios encuentra siempre la manera de divertirse con las desgracias humanas.

Como les ocurre a los locos, al ver llover así me siento pequeño y feliz. Y me alegra saber que ese dia en el psiquiatrico de Mondragon sera dia de fiesta y que el poeta de Astorga, recluso de honor - pues ya fue nino maldito en los 70- se sentira mas inspirado que nunca.

La ciudad es un gigante en constante mutación, es un ser vivo de dimensiones monstruosas que se va transformando discretamente como el cuerpo de una adolescente y cuyas transformaciones solo percibes al encontrartelo frente a frente por la primera vez después de un tiempo, transformaciones tan lentas que en un princípio pasarian desapercibidas al ojo humano o tan rápidas que solamente podrían ser capturadas por una cámara ultra sensible y que nos desvelaria, frame by frame, sus aspectos más grotescos, como la cara que recibe el impacto de un puñetazo y se deforma en cámara lenta con una expresión idiota o como la sandía desintegrada al ser atravesada por la bala.