sábado, 27 de março de 2010

Manana del sabado II

El ruido del agua de la ducha entra en la habitacion por la puerta abierta. Estoy tumbado en la cama, en esta manana perezosa de sabado, entregandome placidamente a la modorra y al relajante efecto del sonido del agua al caer.
Teniamos la intencion de levantarnos pronto aprovechar la manana. Matt queria que fueramos a una papeleria especializada en productos para arquitectos y disenadores que esta en el centro, cerca de la plaza de la Republica y comprar papel y material que necesita para sus clases hasta que la tarjeta de credito de sus padres echara humo.
Aunque hoy es 27 de marzo del 2010 y estoy en Sao Paulo, Brasil, en realidad esta manana de sabado es la misma que tantas otras mananas de sabado ya pasadas. Al otro lado de la ventana que da a la calle podria perfectamente verse las calles de Streatham, el tranquilo barrio residencial de clase trabajadora y arbolado del sur de Londres donde vivi los ultimos anos y podria tambien ser que no estemos en el ano 2010 sino en el 2003. La persona que que hace apenas unos minutos yacia a mi lado y ahora se esta duchando y cuyo canturreo me llega entremezclado con el ruido de la ducha y el de la calle podria no ser Matt sino Lucas o incluso Reno.
Podria tambien ser que estamos en 1997 y el sol que entra por la ventana es el sol matutino que inundaba mi cuarto en el apartamento alquilado de la calle de Maestro Sosa de Valencia. El sol valenciano que se va colando por la ventana y que avanza por encima de las sabanas conforme pasan los minutos hasta acariciar mi piel mientras continuo tumbado en la cama esperando a que Santi salga de la ducha. Si, estamos en 1997 y tengo 27 anos y estoy viviendo mi primera tentativa seria de relacion estable.
Todas las mananas de sabado tiene un algo en comun. Un algo que las convierte en secuencias de una misma manana.

sexta-feira, 26 de março de 2010

Vidas Ejemplares

San Estebancito de Katovice fue un niño que vivió en el S.XI y murió mártir a los 15 años fiel a sus creencias. Fue torturado, violado y asesinado por las hordas del ejército mameluco. Uno de los cuadros del pintor florentino Giotto titulado "El suplício del inocente" representa la terríble escena de su martirio. En esta ocasión, el artista deja de lado su habitual lirísmo para representar los últimos momentos de la vida del santo en manos de los soldados. En el centro del cuadro podemos ver a un Estebancito desnudo y sangrando por todos los orificios rodeado de enormes soldados de feroz aspecto y aparentemente embriagados.
A pesar de lo atroz de la situación, el artista ha conseguido plasmar en la cara del niño mártir una expresion de éxtasis similar a la orgásmica expresión de gozo habitual en las místicas.
Este cuadro goza de especial predilección entre los seminaristas que se preparan para su futura labor pastoral en el seminario de Módena y que se dejan caer por la vecina Basílica de Nuestra Señora de las Llagas donde se encuentra expuesto al público.

segunda-feira, 8 de fevereiro de 2010

La ciudad es un gigante

La lluvia en São Paulo se diferencia de las demás lluvias del mundo por su violencia y su intensidad. Es una lluvia capaz de intimidar a alguien como yo. poco acostumbrado a excesos. Yo, que nunca fui una persona de excesos a pesar de dedicarme a buscarlos y de vivir en una ciudad donde abundan los excesos de todo tipo, que curiosamente nunca llegan a parecerme realmente excesivos.
Las primeras gotas te sorprenden incauto mientras estas sentado en el balcón, con un libro de Bolaño, leyendo tan tranquilo, como si estuvieras ajeno a todo pero sin estarlo realmente, apenas levantando ocasionalmente la vista del libro para posarla en la calle con la misma indolencia con la que miraría un señorito andaluz sus posesiones.
De repente el cielo se oscurece como anunciando que - finalmente- el mundo llego a su fin. En perfecta coreografia, el sol se oculta para dejar paso a una lluvia, digamos, de verano. Hasta aquí nada de especial. En pocos minutos y ante tus ojos, lo que comenzó como un chaparrón de verano se convierte en una tormenta acompañada de súbitos trallazos y relámpagos. Por un momento me siento felíz al pensar que el fin del mundo ha llegado. Las alarmas que se disparan de los coches aparcados en la calle y que se ven azotados por las trompas de agua así parecen confirmármelo. Por las puertas abiertas que dan al comedor me llega el sonido de la televisión donde una locutora parlotea sin más público que los muebles de la habitación. La chica del noticiero no tarda en hacerse eco de nuevas inundaciones en la zona Oeste, como ya ocurriera la semana pasada con la zona Sur y la anterior, con la zona Centro.
La ciudad es un gigante enfermo y sus quejídos a veces son estruendos y a veces apenas un murmullo. Las pantallas en el Mando de Control de Tráfico que monitoran el entramado viario de la gran metrópolis comienzan a llenarse de luces rojas que parpadean alegremente. Los motoboys, esos mensajeros sin ley y auténticos dueños de las calles, buscan refugio debajo de los puentes para cubrirse con ropa de plástico que parece hecha a base de bolsas de basura negra, con pequeñas bolsas del mismo plástico y color con los que cubren los zapatos y que me recuerdan a los que se usan en los quirófanos.

Y yo sigo sentado en la mesita del balcón, con Bolaño como toda compañía (estoy por tanto, muy bien acompañado), y miro hacia la calle para ver la gente correr- hombres de traje y corbata que se apresuran cubriendose inútilmente la calva con el peródico (ya deshecho por el agua) y madres heróicas que arrastran de la mano a niños obesos y que, para mis adentros, pienso, no merecerian ser salvos, y las veo taconeando hacia el refugio más próximo, que es en este caso el super y yo que los miro desde la altura del piso diecisiete y que me da ganas de reir, imbécil, recostado cómodamente en el respaldo de la silla de madera, la misma que compré en Tok & Stock junto con la mesita a juego, y pienso que esta mesita es casi idéntica en su sencillez a la que tengo en otro balcón a 8.000 kms de distancia, en otra ciudad y con vistas al mismo cielo y a las mismas nubes, solo que desde la proximidad que da un piso veintitrés.
El día, que había comenzado tórrido, un día típico de verano de esos en que los paulistanos atrapados en la ciudad se refugian en la piscina del condominio, se transforma en las ultimas horas de la tarde con los nubarrones negros que aparecen en el horizonte de manera inesperada y que se aproximan amenazadores y a gran velocidad. Y siento que conforme se van acercando va aumentando mi gozo, que no es otra cosa que una especie de felicidad culpable.
En cuestión de minutos comienza a caer sobre la ciudad la primera avanzadilla en forma de tímidas gotas, gotitas que no tardan en convertirse en gotazos cada vez más pesados. Las estadísticas se apresuran a confirmarnos que se ha vuelto a batir un nuevo récord de precipitaciones medidas por milímetros cúbicos caídos sobre la ciudad. Se producen inundaciones en barrios periféricos de la zona Este y ahora tambien en las amplias avenidas de la zona Centro y Centro-Sur, importantes arterias que cruzan la ciudad en todas las direcciones, como los navajazos de un psicópata furioso y por las que sangran miles de conductores en sus desplazamientos diarios. En cuestion de minutos se ven cortadas al tráfico ante la incapacidad del alcantarillado de dar abasto ante tal cantidad de agua.
Muy lejos, en un mundo que parece sacado de otra dimensión pero que en realidad se encuentra a tan sólo a un par de kilómetros, se producen desmoronamientos de infraviviendas y cuerpos quedan sepultados bajo el barro.
La ciudad, asediada, se resiente en sus partes más degradadas, el estruendo de los derrumbamientos -según dicen con voz trémula testigos presenciales asustados- es un queijdo comun a sus habitantes, los que ya no pueden -ni quieren- aguantar su situacion por más tiempo.
La television retransmite imágenes de sus calles inundadas filmadas desde la distancia y la seguridad del helicóptero de la GloboTV y nos muestra a vecinos que se desplazan, cómicamente, en improvisadas barcas. Parecería, una vez más, que Dios encuentra siempre la manera de divertirse con las desgracias humanas.

Como les ocurre a los locos, al ver llover así me siento pequeño y feliz. Y me alegra saber que ese dia en el psiquiatrico de Mondragon sera dia de fiesta y que el poeta de Astorga, recluso de honor - pues ya fue nino maldito en los 70- se sentira mas inspirado que nunca.

La ciudad es un gigante en constante mutación, es un ser vivo de dimensiones monstruosas que se va transformando discretamente como el cuerpo de una adolescente y cuyas transformaciones solo percibes al encontrartelo frente a frente por la primera vez después de un tiempo, transformaciones tan lentas que en un princípio pasarian desapercibidas al ojo humano o tan rápidas que solamente podrían ser capturadas por una cámara ultra sensible y que nos desvelaria, frame by frame, sus aspectos más grotescos, como la cara que recibe el impacto de un puñetazo y se deforma en cámara lenta con una expresión idiota o como la sandía desintegrada al ser atravesada por la bala.

sábado, 23 de janeiro de 2010

La foto de la pagina 330

El dia antes de volar de vuelta para Sao Paulo y aprovechando los precios irrisorios de los libros en California, adquiri la semana pasada, y por menos de 20 dolares, un volumen llamado The Holocaust Chronicle (A History in Words and Pictures) profusamente ilustrado. En su interior, aparte de gran numero de datos e informacion explicativa esperaba encontrarme con las habituales fotografias ya conocidas y ante las que, a fuerza de haberlas visto tantas veces y por el hecho de haber visitado ya algun campo de exterminio, creo estar si no inmunizado, al menos preparado psicologicamente. Sin embargo, y para mi sorpresa, en la pagina 330 me encontre con la escena mas inquietante y descorazonadora de las que he visto hasta hoy.
La foto en cuestion resume con una brutalidad aplastante el increible potencial de maldad y deshumanizacion que situaciones como la vivida en Europa durante la mitad del siglo pasado o mas recientemente en otras partes del planeta, acaba siempre por salir a la luz. No se trata de una de las habituales imagenes de campos de concentracion, ni tampoco muestra las fosas comunes con los cuerpos amontonados, apenas esqueletos, ni siquiera reproduce escenas de humillacion o de ejecuciones sumarias que acabaron con la vida de tantas personas, judios y no judios.
Un lector distraido creeria estar, al mirarla sin demasiada atencion, ante una escena desenfadada en la que dos mujeres parecen estar jugando, una de ellas, la mas joven, cargando en sus brazos a otra (su madre, su vecina?) como a la carrera, como participando, entre risas, de algun juego bobo de aldeanas.
Una mirada mas atenta y prestando una mayor atencion a las caras de las dos mujeres, revela lo que la escena realmente esta representando. En la foto una joven polaca, rubia y robusta, de unos treinta y tantos anos y aspecto saludable, se dirige sonriente hacia la camara cargando en volandas con otra mujer mucho mas vieja, probablemente una vecina del pueblo, que llora y mira a la camara con desesperacion.
El pie de pagina explica como la joven polaca esta entregando, literalmente, a su vecina judia; vecina que probablemente habia tratado de esconderse y salvarse ante la llegada al pueblo de la Gestapo con la mision de identificar y deportar a todos los judios de la localidad.
A juzgar por la expresion de la joven uno diria que esta participando de un concurso de esos idiotas que salen en la television en la que los participantes tienen que cargar con su companera de equipo para llevarla desde el punto A al punto B. Incluso podria tratarse de una de esas carreras o concursos entre vecinos que se organizan con motivo de las festividades por el patron del pueblo o el dia de la matanza.
A la joven polaca se la ve feliz y despreocupada, intimamente satisfecha por su aportacion desinteresada a la limpieza de su comunidad. Se trata probablemente de una, hasta la fecha, esposa y madre ejemplar, ciudadana que si existiera hoy seria ejemplo de urbanismo, convecina consciente de la importancia del reciclado y separacion de la basura segun se trate de residuo organico, vidrio o metal.
Por otro lado, la mujer que se ve levantada en el aire y transportada sin demasiado esfuerzo, como si en lugar de un ser humano fuera apenas un pelele de trapo o un maniqui, tambien esta mirando a la camara, tambien nos esta mirando, solo que en su cara hay lagrimas y desesperacion, el horror en estado puro. Aun lleva el delantal, como si la locura que ha caido sobre su pueblo y que se ha apoderado de sus vecinos gentiles la hubiera sorprendido -incauta- haciendo sus labores en casa o cocinando para su marido o hijos.

Un dia cualquiera de 1942. Alemania y la guerra quedan lejos. Como tambien quedan lejos Varsovia, Cracovia o Lodz de las que solo llegan noticias preocupantes. Una buena manana, la vida cotidiana se ve interrumpida para siempre. De repente se oye agitacion en la calle, algun grito, carreras, desesperacion y miedo que se instala en los ojos de la familia sentada alrededor de la mesa. Se miran sin reaccionar, como el animal sorprendido de noche en medio de la carretera e iluminado por los faros delatores, paralizado ante los focos durante segundos que se hacen eternos. Le sigue una secuencia delirante e irreal; Esconderse, huir de la Gestapo que acaba de llegar al pueblo con sus listas de nombres y direcciones, ser sorprendida y delatada por tus vecinos y conocidos -en el mejor de los casos, indiferentes a tu suerte- y ser entregada, arrancada de tu hogar y de tus familiares y verte cargada en volandas por las calles conocidas, ante los demas vecinos, ante la ciudad entera, sin tiempo de quitarse el delantal ni de retirar los pucheros de los fogones.

Lo mas grave de esta foto es que una vez has cometido el error de mirarla, nunca mas podras olvidarla. Al menos en mi caso.

De todo lo que la mirada de esta mujer nos esta diciendo prefiero no seguir hablando por mi propia salud mental. A-b-i-s-m-o serian las seis letras que mejor lo pueden resumir. Y si se puede sentir odio hacia quien solo has visto en fotos, eso es lo que siento en este momento ante la joven mujer polaca, vecina ejemplar de Swierze. Porque cada vez que la miro se me eriza el vello y siento escalofrios y tambien siento mia la desesperacion de su victima. Y quisiera poder rezar un kaddish por ella, quisiera creer que su final fue rapido y sin demasiado sufrimiento. Quisiera creer que esa foto se trata tan solo de un montaje y que las protagonistas son apenas actrices pagadas para la ocasion y que despues de posar para el fotografo comentan entre risas la situacion, amigas ademas de companeras de profesion, pensando quizas en un proximo trabajo.
Pero ante todo, quisiera que la joven polaca reviva ese dia nefasto una y otra vez todas las noches de su vida, que se vea como yo la estoy viendo hoy antes de dormir, sabiendo que un dia sera juzgada por su infamia. Y sobretodo, quisiera que en su hora final no conozca la piedad.
Cuando pienso en la foto de la pagina 330 la rabia me impide creer en la Humanidad.

terça-feira, 22 de dezembro de 2009

La musa del niño ñoño

La musa, esa esquiva amante que aparece y desaparece a su antojo sin dar ningun tipo de explicación. La muy golfa va y se me cuela en los momentos mas inoportunos. Hoy, por ejemplo, se me ha presentado mientras dormía, nada menos que a las cuatro de la manana.
Me encontraba paseando tan tranquilo por una ciudad que tan sólo existe en mis sueños y que suelo visitar con frecuencia cuando no tengo nada mejor que hacer. Me veía paseando por su centro y disfrutando de las calles decoradas con motivos navideños y sorprendiéndome de lo diferente que se veía la ciudad con ese aspecto invernal tan distinto al de las otras veces en que la he visitado. Una ciudad sin nombre cuyo plano, a pesar de no existir ni aparecer en mapa alguno, podría dibujar mentalmente. A veces mis pasos me llevan hasta un barrio más moderno situado en las afueras donde aparentemente tengo un piso y en el que cada vez que voy me sorprendo con el avance de alguna construcción. Y es que en ese barrio se ha construído mucho en los últimos tiempos.
La susodicha inspiración no entiende de horarios ni de consideración. Es por eso que suele resultar tan inoportuna como las visitas que nos hacía Angelita, nuestra antígua vecina de cuando aún vivíamos en la calle Puerto Rico y que años después de habernos mudado de piso y de barrio aún continuaba visitándonos. Solía dejarse caer los sábados a media mañana cuando nos encontrábamos en pleno zafarrancho de combate, es decir, la limpieza de la casa. Y es que los sábados era la parte de la semana dedicada a poner orden. Ese dia atacábamos cada uno una parte específica de la casa que previamente había sido dividida en sectores. La ofensiva era coordinada por un alto mando compuesto por mi padre y por mi madre, quien armada por la Vaporetta iba dando, en su avance, instrucciones a la infantería dotada de paños y bayetas, limpiacristales y sprays variados al cinto listos para la acción dependiendo de la superfície a limpiar (superfícies de madera, mármol o cuero). Mientras nos afanábamos por terminar la tarea al ritmo de Rimsky-Korsakov y otros compositores rusos, sonaba de repente el timbre de la calle que presagiaba una visita no anunciada, y a continación aparecía Angelita siempre acompañada por su hijo Manolo, un buenazo que sufría de hidrocefália y que nos traía siempre caramelos, pero cuya cabeza desproporcionada me horrorizaba y me provocaba instintivamente rechazo. La cruel sinceridad de los niños.
Pues como decía, no he tenido más remedio que recibir a tan inoportuna visita a pesar de lo intempestivo de la hora. Me ha obligado a levantarme y arrastrarme hasta la sala, encender el ordenador y prepararme un té en el microondas mientras lentamente se van abriendo las aplicaciones y se establece la conexión para acceder al blog. De cualquier manera no habría podido continuar durmiendo pensando que cuando fuera a levantarme más tarde habría perdido la inspiración.
Por desgracia para mi afición literaria (y por suerte para mi equilibrio emocional) cuento con la enorme desventaja de haber tenido una infancia feliz. Ya es sabido que una infancia maltratada es filón inagotable para las mas creativas e ingeniosas obras de arte. La influencia de recuerdos perturbadores acaba siempre por manifestarse de manera consciente o subconsciente sobre el artista, sea escritor o artista plástico. La impecable felicidad en mi infancia, de la que culpo principalmente a mis padres, me excluye inevitablemente del Parnaso de genialidad creativa al que únicamente pueden acceder las mentes torturadas por recuerdos y experiencias marcantes en momentos decisivos de su formación.
Y conste que yo hice todo lo que buenamente estuvo a mi alcance para evitar caer en el horror de la normalidad. Prueba de ello es que en la mayoría de las fotos en las que salgo de pequeño o estoy llorando o estoy enfurruñado. Se me ve siempre a un lado o apartado de los demás niños, que eran normalmente hermanos o primos, ya que amiguitos, lo que se dice amiguitos, había pocos. El ojo atento de un psicólogo infantil lo interpretaría como señal prematura de inadaptación, sin embargo yo sé que no era más que un intento consciente por destacarme y recibir, a través de mis pataletas, la atención especial de la que sin duda era merecedor y que jamás consentiría en dividir con los demás.
Lo cierto es que por muchos delírios que uno tenga, la realidad acaba por imponerse. En una inútil tentativa por diferenciarme, recuerdo que incluso hice lo posible por convertirme en zurdo, peculiaridad que envidiaba en otros niños y que a mis ojos era el colmo de la sofisticación. Con mucha voluntad y determinación me puse a practicar pacientemente con los cuadernos Rubio de caligrafía para aprender a escribir con la mano izquierda. De poco me sirvió la habilidad innata para el dibujo que ya me había hecho merecedor de más de un sobresaliente en la asignatura de expresión plástica y que sin embargo, no consiguió que las letras resultantes pasaran de torpes garabatos cuyo trazado un mono borracho y con Parkinson habría conseguido mejorar.
Como en la vida no todo son frustraciones y siempre hay una de cal y otra de arena, poco tiempo después se me diagnosticó durante un examen rutinario del colegio una levísima dislexia que me llevaba a confundir las b con las d y las p con las q.
Sin duda un premio de consolación que me llenó de satisfacción y orgullo por saberme diferente.

domingo, 13 de dezembro de 2009

De perlas y cagarrutas

Muchas mañanas al ducharme me da por pensar en el post publicado la noche anterior. Sobre todo en las ocasiones en que su redacción y corrección me mantuvo ocupado hasta bien entrada la noche, como es el caso del último post.
Ocurre que con frecuencia me sobreviene la triste convicción de que todo lo escrito hasta la fecha, y muy a pesar de mis esfuerzos y perfeccionismo, es, por decirlo en plan fino -y de paso aprovechar para usar una expresión típica de estas tierras- pura bosta.
En esos momentos quedan muy lejos los efectos de la descarga de adrenalina con la que mis neurotransmisores me premian habitualmente un trabajo bien hecho. Sustancia que me proporciona, además de un ego inflado, una satisfacción íntima y un inmenso orgullo por el deber cumplido y que, junto a sus primas-hermanas la Endorfina y la Serotonina, contribuye a atenuar y calmar la sensación de falta de propósito en una vida, la mía, que dicho sea de paso, prometía mucho más de lo que terminó siendo.
Con el paso de las horas, las beneficiosas propiedades de estas queridas aliadas, las mismas que la noche anterior habían hecho posible considerar cada frase escrita como si de auténticas perlas se tratara -perlas cultivadas en la protección de la ostra, formadas pacientemente a base de secreciones compuestas por partes iguales de catarsis, sinceridad y desesperación-, pierden efecto al ser asimiladas por mi organismo, y como un ejército atemorizado ante un enemigo mucho más poderoso, inician una retirada desordenada que va dejando a su paso un reguero de frustración y una tibia sensación de fracaso.
Me encuentro desnudo en la ducha, inmóvil bajo el agua cada vez más fría, con la cara levantada y apretando con fuerza los ojos, haciendo frente al chorro de agua que arranca con su presión -la muy hijaputa - lo poco que quedaba de mi sueño. A modo de flashes inconexos me viene a la mente todo lo escrito durante la noche anterior mientras los últimos vestígios de aquel lejano subidón nocturno son arrastrados sin piedad por la fuerza del agua hasta desaparecer definitivamente por el sumidero junto con las células muertas de mi piel y las últimas legañas. Y en ese momento me estremezco al pensar que todos estos posts no son más que diminutas cagarrutas lanzadas sin pudor al vacío, como aquellos simpáticos montoncitos de Conguitos procedentes de los apretados esfínteres -no me acuerdo si eran de ovejas o de cabras- que de niños evitábamos pisar durante nuestro ascenso al monte Arañas. Detritus discretamente evacuado a lo largo de todos estos meses que convientemente recogido y amontonado cumpliría su función ecológica como abono natural.

sábado, 12 de dezembro de 2009

Anette

Por la programacion semanal que me llega puntualmente por email y que me pone al dia de las actividades semanales que van a tener lugar en la CIP (la Congregacao Israelita Paulista, de la que soy socio), sinagoga que combina la tradicion conservadora-masorti con la progresista y que frecuento todos los shabbats (la placa conmemorativa de la entrada informa que fue fundada por judios alemanes el mismo ano que estallo la Guerra Civil espanola), me entere de una conferencia que iba a dar una profesora de la USP y colaboradora del Yad Vashem Museum de Jerusalem con el sugerente titulo de Porque el Holocausto es Paradigma de Barbarie en el S.XX.
Conociendo mi interes por todo lo que tenga que ver con la Shoah (como asi llamamos los judios al intento fallido de exterminio y erradicacion de la faz de la Tierra de todo un pueblo y su cultura) raudo me programe para no perderme esa cita.
La conferenciante, que resulto ser una joven y atractiva historiadora alemana, a pesar de su nombre y apellidos nada germanicos (su padre, brasilero, se habia casado e instalado en Berlin), espero unos minutos para iniciar la conferencia mientras iba llegando el publico que por causa de las lluvias torrenciales de ese dia -que causaron inundaciones y caos por todo el Grande Sao Paulo- iba llenando el pequeno auditorio.
Al poco de entrar en la sala y dirigirme, como de costumbre, a una de las primeras filas, me encontre con Pete, el director de la agencia de publicidad con la que trabajamos ocasionalmente y que conocia apenas de algunas reuniones y eventos. Pete, ademas de publicitario, estaba muy involucrado en la organizacion de la Marcha de la Vida que acontece todos los anos y en la que participan jovenes judios de todo el mundo. Durante 10 dias visitan los campos de exterminio antes de continuar viaje a Israel. El ano pasado publico un libro de fotografias que recoge sus impresiones durante su ultima visita a los campos de Auschwitz y Birkenau (sus abuelos eran judios polacos que habian conseguido emigrar a tiempo) asi como a ciudades como Cracovia y Lodz, importantes centros urbanos que en su dia habian contado con vibrantes comunidades y de las que hoy unicamente quedaban sinagogas convertidas en museos y tiendas de souvenirs para turistas, en su mayor parte judios americanos nostalgicos en busca de sus raices. Me comento que estaba trabajando en un nuevo proyecto que le llevara en los proximos meses a visitar varios museos de New York y Washington.
Mientras Anette iniciaba la conferencia ante un publico bastante heterodoxo formado por estudiantes, amas de casa, algun que otro academico y jubilados (en la primera se encontraba un grupo de 4 senoras de edad avanzada medio sordas que la interrumpian constantemente con preguntas y comentarios). A poca distania de ellas, asistia en silencio y con gran atencion un anciano del que despues supe, por Pete, se trataba de un autentico superviviente de uno de los muchos campos menores diseminados por toda la Europa Oriental. Campos menos conocidos pero no menos letales y que no cuentan con la fama y el reconocimiento mundial de Auschwitz.
Ella tambien es convertida, me dijo en un momento Pete, que habia tomado asiento a mi lado, mientras Anette proseguia con la conferencia. Ademas es como tu -anadio en un tono de complicidad- ella tambien se convirtio por conviccion y no por noviazgo ni porque quisiera emigrar a Israel. No pude evitar sonreir al visualizar por un momento a Yente, la entrañable matchmaker del Violinista en el Tejado, con la cara y la barba de Pete, sentada junto a mi en aquel auditorio.
Una vez terminada la conferencia, Pete, insistio en presentarnos y propuso ir a comer una pizza en uno de los multiples restaurantes que se encuentran cerca de la Avenida Paulista, centro bohemio por excelencia y frecuentado por jovenes y estudiantes los fines de semana.
Tras varios intentos en los que buscamos algun lugar sin mucho ruido, acabamos decidiendonos por entrar en una pequena pizzeria sita en la vecina rua Augusta donde se podia conversar con tranquilidad. Tras varias caipirinhas que ayudaron a vencer la timidez inicial, nos vimos enfrascados en una conversacion fluida que nos mostro cuanto teniamos en comun. No solo los dos habiamos estudiado en Alemania sino que compartiamos la misma pasion y entusiasmo por el Judaismo, pasion que para un judio de nacimiento com0 Pete era dificil de entender. Conversamos hasta pasada media noche sin darnos cuenta del paso de las horas. Cuando finalmente Pete propuso llevarla para casa, pues estaba preocupado por si cerraba el parking donde habia dejado su coche, tanto Anette como yo nos sentiamos felices y exultantes por habernos encontrado con un autentica alma gemela.
Le comente sobre mis dudas existenciales y acerca de lo fuerte que me habia pegado la llamada crisis de los 40, crisis en la que llevaba inmerso ya varios meses replanteandome el rumbo que quiero tomar en mi vida y que podria implicar grandes cambios a corto y medio plazo. Entendio como pocos mi deseo irracional por dejarlo todo, trabajo, casa y pais e irme a pasar una temporada en Israel para aprender definitivamente hebreo y sumergirme en mi cultura y tierra de adopcion. Ella, muy sensatamente me ha recomendado de momento hacer cursos de especialidad en la Universidad y dedicar mi tiempo extra y energias al estudio de temas que realmente me interesan. Cuestiones como la Diaspora, el Ladino, el judeocatalan, la Inquisicion Espanola, los "marranos", las comunidades perdidas sefardies y muchos otros temas para cuyo estudio sin duda encontraria apoyo por instituciones o universidades.
Por muy cursi que suene, se podria decir que este ano Hanuka, nuestra fiesta de las luces, me trajo un regalo inesperado, una luz nueva que sin duda espero me ilumine para enfrentarme a las decisiones que tengo ante mi. Chag Hanukka Shameach!