sábado, 10 de julho de 2010

Casi, casi, Itaca

Llegar a Heathrow tras casi 12 horas de vuelo, desembarcar ordenadamente, subir y bajar escaleras mecánicas, pasar el control de inmigración sin colas ni grandes ceremonias de los pasajeros nacionales y comunitarios, recoger la maleta Samsonite de color negro que ya da vueltas impaciente en el carrusel de la cinta automática, ser interceptado por un joven agente, alto, rubio, inglés, que interrumpe mi paso decidido al cruzar bajo el cartel verde de nothing to declare y que tras las preguntas de rigor, de dónde vienes (from Sao Paulo), para cuanto tiempo te quedas (just for 1 day), revisa mi pasaporte y al percibirse de mi nacionalidad me pregunta por mi previsión al partido del domingo, final de la Copa del Mundo.
- 2-Null for Spain, le digo sin titubear, a lo que acto seguido, me sonrie, pone de vuelta el pasaporte en la mano y deseándome suerte, me permite continuar mi camino.
Bajar, por primera vez al metro, al London Tube, tras los casi 3 años que llevo viviendo en Brasil. Espero apenas 2 minutos hasta que llega mi tren, inicio de la Picadilly Line. Voy leyendo los nombres de las estaciones indicadas en los mapas que cuelgan en las paredes de los andenes por los que pasamos y que, tan familiares y tan remotos al mismo tiempo, remueven mi conciencia y sensibilidad. El jet-lag sin duda me hace especialmente sensible y me siento confundido por mil sentimientos contradictorios al recordar momentos y escenas relacionadas a cada una de las estaciones; Osterley Park, Earls Court, Wimbledon, final de la District line.
Porque fueron 7 años los pasados en esta ciudad donde (aún) tengo casa y amigos. Un pedazo importante de mi juventuz e inicio de la madurez al que apenas había dedicado tiempo para pensar durante el último lustro. Buen ejemplo de moving on, como dicen los ingleses.
El penúltimo episodio de mi vida reducida a imágenes de cartón postal que no reflejan las vivencias y transformaciones íntimas que han jugado un papel clave en la formación de quien hoy soy.
Durante el trayecto que me lleva desde Heathrow a Earl´s Court observo a las personas que entran y salen del vagón que a cada estación se va llenando cada vez más. Es viernes por la tarde y hace un sol de justicia. 34 C había anunciado orgulloso el piloto poco antes, al posar el gigantesco 777 con docilidad y darnos la bienvenida al Reino Unido. El típico día soleado que en Londres, por infrecuente, casi una raridad, siempre es celebrado con explosiones eufóricas de sus habitantes que toman al asalto los diferentes parques, jardines y terrazas de la ciudad. Un día en que quedarse en casa en lugar de salir para disfrutar del sol es considerado casi como una ofensa nacional. A mí, la persona más feliz del mundo al ver llover, esos dias siempre me parecieron deprimentes.
Antes de acudir al Costa Café del Soho para encontrarme con los amigos a los que no he visto desde mi marcha a Brasil, decido acercarme a West Norwood para echar un vistazo al apartamento con la excusa de conocer personalmente a la actual inquilina.
La entrada medio cutre a la que se accede al edificio victoriano de tres plantas por una calle trasera, paralela a la calle comercial a la que dan las ventanas del piso, con su algún que otro mueble abandonado y bolsas de basura, las cartas y los varios sobres de publicidad desparramados por el pequeño rellano que me dan la bienvenida mientras subo a grandes zancadas hasta el 3 piso, me produce un gran contraste con el acogedor estado del apartamento.
Afortunadamente, Nathalie, la abogada soltera que comparte el piso con su pez de colores -previa autorización por escrito- y su colección de novelas románticas, no necesita esforzarse demasiado para convencerme de que es una maniática de la limpieza y el orden.
Respiro aliviado y tras los formalismos habituales abandono el piso aliviado pero también con un cierto sentimiento de envídia al ser ella quien está disfrutando del apartamento y no yo. Por un momento me imagino como sería vivir allí con Matt, proyecto con el que habíamos fantaseado en numerosas ocasiones, y decido que solamente podría considerar seriamente la idea de vivir algún día en Londres si fuera para vivir felíz en pareja. Por algún motivo, de repente la vida de soltero en una ciudad como Londres se me antoja insoportable.
Mi paso rápido de apenas 18 horas por la ciudad que me acogió y cuidó de mí hasta mi recuperación por completo de un batacazo profesional a finales del año 2000 (y un día hablaré de AENA) y en la que no fuí ni más feliz ni menos que en cualquier otro sitio - la felicidad, dicen, la llevamos dentro- hace que mil sentimientos se agolpen dentro de mi a la mañana siguiente durante los escasos 30 minutos que tarda el Gatwick Express en llevarme de Victoria St. al aeropuerto.
Filas ordenadas, hordas de turistas ingleses en su mayoría matrimonios jóvenes con hijos de corta edad cargados de maletas y carritos plegables, grupos de amigos en chanclas, shorts y gafas Ray-Ban camino de Ibiza y sucedáneos (la verdad, tanto daba Espana, que Italia o Grecia) en busca de las 3 eses (sun, sea & sex), la inevitable camiseta de Superman o el ridículo sombrero mexicano adquirido durante las vacaciones el año anterior en algún lugar de Gran Canaria, el chico en la fila del check-in que lleva la misma camiseta que tu y con el que evitas la mirada mientras piensas en cómo la misma ropa en otros nunca les queda igual que a uno. O les queda mucho mejor o mucho peor, pero nunca igual. Un insufrible padre de familia que viaja con una prole de número indeterminado a juzgar por la numerosa parafernalia y complicada logística con la que dificulta la colocación del equipaje de mano a los demás pasajeros, entre los cuales yo me incluyo, en los compartimentos superiores de la cabina, que luce con orgullo una apretada camiseta de Ghostbusters que oprime su vientre abultado y que confirma, sin necesidad siquiera de decírlo, su pertenencia a la tribu de los nerds.
El vuelo de dos 2 horas y 20 minutos de los cuales me paso durmiendo 1 hora y 40 minutos tras una larga noche de rumba, como se refieren los colombianos al salir de fiesta, marcada por poco sueño, el ya mencionado jet-lag y una dosis excesiva de paracetamoles.
De repente, y sin apenas darme cuenta, me encuentro en casa.

sábado, 26 de junho de 2010

Patria, Dios y Futbol...

Y llega un buen sábado por la mañana, con la privacidad que me ofrece encontrarme sólo en casa y por tanto, sin necesidad de fingir ante nada ni nadie, en que me sorprendo encendiendo la TV con la intención manifiesta y declarada de asistir un partido de fútbol.
En princípio nada habría de especial en ese hecho pues se trata apenas de un hogar mas entre los millones de telespectadores que siguen los mundiales de fútbol tanto en Sao Paulo como a lo largo y ancho de Brasil y del planeta entero.
Por muy inaudito que pueda parecer en mi caso, el acto de encender la tele para ver el fútbol ha sido una elección personal y libre y que se ha impuesto a otras actividades alternativas tan sanas como podrían ser continuar con la lectura de la biografía de Chagall (ya en sus últimas 100 páginas), bajar a almorzar a mi padaria favorita (sábado es día de feijoada) o aprovechar el soleado día de invierno para acercarme y darme un par de vueltas por el parque de Ibirapoera (auténtico Central Park saopaulino).
Y de repente me sorprendo disfrutando como un enano del partido y celebrando el gol de Luis Suarez con el mismo entusiasmo que poco antes había celebrado el gol de Lee Chung -coreano monísimo, todo sea dicho- y una parte dentro de mí, alarmada, apreta mentalmente el botón de pausa que congela el momento para preguntarme cómo he podido llegar a este punto.

Déjame dejar primero una cosa bien clara; Er furbo ni me gusta ni me gustará nunca.
Primero porque nunca le vi sentido a ver a 22 adultos de calzon corto corriendo para arriba y para abajo detras de una pelota durante casi dos horas. Menos aún consigo entender el entusiasmo de las masas al ver ganar o perder a su equipo domingo tras domingo.
Sinceramente, siempre me ha parecido una triste pérdida de tiempo y con frecuencia he sido el primero en ridiculizar a toda esas afición desmesurada por la que me he visto rodeado en cualquiera de los paises donde he vivido hasta ahora, España, Alemania, Inglaterra, y Brasil, lo que se dice pronto.
Durante muchos anos de mi vida lo he odiado con la intensidad propia de quien se reconoce inepto para cualquier actividad deportiva que implique la coordinación de los miembros, inferiores o superiores, en contacto con un esférico de dimensiones indeterminadas, ya sean las de un balón reglamentario de futbol, de basquet o las diminutas pelotitas de ping-pong, que para el caso es lo mismo.
Desde niño he dedicado una gran dosis de la energía que me proporcionaban los Cola-Caos a odiar no solo al juego sino también a todo lo que venía a representar, verbigracia, la automática popularidad a la que eran catapulcados los compañeros del colegio más diestros con las piernas, la ostentosidad de una heterosexualidad implícita, su mal disimulado machismo, la superioridad del físico frente al intelecto, la selección natural del más fuerte, en fin, el triunfo de la burricie sobre la sensibilidad.
En mi intento por reafirmar mi voluntad de ser reconocido como diferente, el repelente niño Vicente que era se vanaglorió siempre de su supino desconocimiento de las diferentes formaciones de la Selección Nacional, de los últimos resultados del Valencia CF y su posición en el palmarés de la Liga o de quién fue el último ganador de la Copa del Rey o de la UEFA.
A mi entender, mi ignorancia en esos asuntos implicaba un reconocimiento automatico de una superioridad intelectual propia de almas mas sensibles y cultivadas. Ni que decir tiene que nunca pasó por mi cabeza el pararme a admirar la intensa preparación física que, como atleta de alto rendimiento, necesita un buen jugador para conseguir dominar del balón y driblar hasta zafarse de su oponente ni mucho menos pararme a pensar en la inteligencia, con sus justas dosis de estrategía y psicología, que es necesaria para conseguir una victoria.
En un mundo donde lo que no es blanco, es negro, las tonalidades gris quedan reducidas al mundo de la fantasía o del delírio.
Hay palabras y conceptos que en el código interno de mi entorno supuestamente progre, contestatario, laicista, y liberal siempre han estado envueltos de un peligroso tufo reaccionario. Me estoy refiriendo, como no, a los conceptos de Patria, Dios y Futbol (con perdón).

El tufo de las dos primeras, me llegó heredado de una generación que nació, creció y vivió la mayor parte de su vida secuestrada en un régimen nacional-catolico que de manera machacona se apropió de conceptos tan ambiguos y personales y cuya peculiar interpretación travestida de verdad absoluta se dedicó a ensalzar durante 39 largos años hasta terminar por vaciarlos de su rico significado personal. Nosotros, que en la Universidad nos considerábamos nacionalistas, aún nos resulta difícil reconocer en público alegría por el triunfo de la Selección Nacional (por no decir España, esa palabra que suena tan feo). El hecho de que La Roja esté formada por apellidos catalanes no es suficiente para abrir la coraza que envuelve el corazón nacionalista y dejarnos llevar por la corriente de furor futbolístico.
Entonces, que esta pasando conmigo? Que hace un supuesto catalanista, ateo y maricón agradeciendo a HaShem por el gol, digamos, de Iniesta, confirmando la ventaja de España sobre Chile? Será que a los 40 años, tras tantas renuncias y traiciones a mi mismo, las propias de la vida, he acabado por renunciar a tan altas aspiraciones y claudicado al embrutecimiento del circo romano?

Los amigos con los que estoy en contacto ininterrumpido a través del Facebook gracias a su aplicación para Blackberry que me permite compartir con ellos momentos tan importantes de mi día a día como que la fabada Litoral del día anterior me ha sentado fatal o el goteo del grifo del baño del vecino no me ha dejado dormir en toda la noche, no pueden menos que alucinar con el entusiasmo con el que sigo La Roja. Para tranquilizarles les digo que no se preocupen, que sin duda es la distancia del terruño que hace mas entrañable cualquier cosa que nos haga sentirnos más cerca de casa, que se acuerden de los anuncios de La Jijonenca o de como los emigrantes españoles en Lyon se ponían a llorar con los primeros acordes de pasodoble de Suspiros de Espana o para no irnos tan lejos en la Historia, los estudiantes de Erasmus en Mainz al escuchar el último del Bisbal...

Y es que, y aquí viene mi reflexión, no somos mas que unas tristes figuras cuyas vidas, marcadas por pequeñas y grandes alegrías o desgracias, no hacen mas que reafirmar la inevitable banalidad de nuestra existencia. Lo importante se convierte en banal bajo una mirada ajena e indiferente. La alegría y las lágrimas originadas por la pérdida de tu equipo de fútbol o la muerte de Michael Jackson, acontecimientos ambos a cuya transcendencia soy impermeable pero que, por motivos que desconozco, son capaces de llegar al corazón de tantas y tantas personas, son tan reales e intensas como mi satisfaccin al pensar en la captura de Eichmann en Argentina por agentes del Mossad hace 40 años o mi tristeza al leer sobre la enfermedad y muerte de Freddy Mercury. Cada uno de nosostros es prisionero de sus propias fílias y fobias.

Gusto y afinidad no se puede discutir ni mucho menos imponer. Ay, Benedicto, si me escucharas...

domingo, 13 de junho de 2010

La vida soñada

Cuando escribo sobre la vida soñada no me estoy refiriendo a la vida que me gustaria tener ni tampoco en lo que me gustaria verla convertida. Me estoy refiriendo a la vida que vivo durante mis sueños.
Para entender realmente la vida, la mia y la de todos, pienso que habria que considerar los dos planos en que ella discurre, la vida real y la vida soñada.
Si contamos con que de las 24 horas del dia duermo una media de 8 horas (contando las 6 o 7 horas diarias que duermo durante la semana y las añadidas durante las perezosas mananas prolongadas los fines de semana) se puede decir que una tercera parte de mis 40 años de vida la he pasado durmiendo.
El tiempo que me he pasado durmiendo suma en total unos trece años y medio, casi lo equivalente a una pubertad.
Durante esos trece anos he vivido situaciones insolitas, dramaticas, algunas que podrian considerarse limite e intensas. He llorado, he reido, me he sentido extremamente feliz y extremamente desgraciado, he presenciado autenticas revoluciones internas, recibido insolitas revelaciones y visitas inesperadas, he vuelto a reencontrarme con amigos y parientes que ya partieron o que no veia desde hacia mucho tiempo y a los que echaba intensamente de menos, he viajado a lugares increibles, paseado y callejeado por ciudades, algunas exoticas, otras sorprendentemente familiares a pesar de saber que no existen mas que en mis sueños.
Se podria decir que en todo ese tiempo he vivido y sentido con la misma intensidad que podria hacerlo despierto durante el dia, con la pequeña diferencia de no haberme siquiera movido de mi cama.
Una parte muy importante de mi vida es soñada unicamente y por tanto nunca podria ser contabilizada ni incluida en un resumen biografico. Cuando hacemos balance de la vida de alguien o escribimos su biografia, deberiamos contar no solamente la parte vivida en la realidad sino tambien la vivida durante los sueños. Las imagenes y situaciones oniricas, en su mayor parte surrealistas, como se podria esperar de un sueno, se alternan con encuentros y conversaciones tan reales o mas que las vividas durante el dia. La sensacion de realidad no se ve afectada por la anarquica libertad de esas imagenes. Son escenas que al verse libres de la esclavitud y limitaciones que impone la realidad gozan, como en el caso de los delirantes dibujos de los ninos, de una riqueza e intensidad ilimitada aun a riesgo de resultar ininteligibles y dificiles de interpretar a posteriori.
En honor de la verdad habria que reconocer que a menudo, lo que podria pasar por una imaginacion fertil no es en realidad mas que un plagio o inspiracion de esas situaciones ya vividas en sueños.
Afortunadamente, algunas de esas conversaciones y situaciones, con frecuencia las mas intensas o las mas recientes, encuentran la manera de sobrevivir al olvido una vez abrimos los ojos al despertarnos y tomar poco a poco consciencia de la realidad.
En esos escasos segundos de dondedemoniosestoy en que poco a poco tomamos medida de las coordenadas espacio-temporales que nos rodean, se disuelven progresivamente las imagenes sonadas, lugares, personajes y ultimas palabras pronunciadas que se desvanecen a toda velocidad como granos de arena entre los dedos. Curiosamente son esas sensaciones y sentimiento vivido las ultimas en abandonarnos.
Tengo la suerte de no recordad cuando fue la ultima vez que tuve lo que se dice una pesadilla. Probablemente ho haya tenido una pesadilla desde la adolescencia. Mi sueño, que nunca tarda en llegar una vez apagada la luz es, independientemente de como haya sido la jornada, intenso y profundo, en ningun caso agitado.
Es por eso que la mayoria de las veces al despertar del mundo de los suenos a la rutinaria realidad aun me invade una sensación agradable como de discreta felicidad.
Mientras las diferentes partes de mi cerebro comienzan a activarse y abandonan el modo stand-by con ahorro de energia de las ultimas 8 horas, ese sentimiento de casi-felicidad deja paso rápidamente a algo parecido a la nostalgia.
Para bien o para mal la realidad acaba por imponerse y las preocupaciones terrenales en forma de obligaciones y tareas que ya comienzan a formar fila en mi cabeza pendientes de acción al comienzo de una nueva jornada, no dejan espacio para la melancolia.

quinta-feira, 3 de junho de 2010

Fuego

Poco antes de las 4 am me despierta el sonido del interfono de la cocina. Se trata de Antonio, el portero, que me avisa que hay fuego en el edificio y tengo que salir del apartamento. Aun con las imagenes de mi ultimo sueno disipandose ante mis ojos, hormigas que tomaban al asalto el pan guardado en una bolsa de plastico y que estaba reservado para una comida familiar, me asomo torpemente a la ventana del dormitorio que da a la fachada principal. Incredulo, me encuentro ante dos camiones de bomberos y unas 50 personas vestidas apenas con pijamas y chandales que parecen mirarme expectantes. Tomando consciencia del olor a plastico quemado que comienza a entrar por el apartamento, busco de manera precipitada en el armario algo de ropa de abrigo y empiezo a buscar, cada vez mas frenetico, las llaves de la casa.
Recordando las recomendaciones y lecciones aprendidas en El Coloso en Llamas y otros filmes catastroficos de los 70, decido evitar el ascensor (cosa facil cuando vives en un 2. piso ) y optar por las escaleras a las que da la puerta de servicio. En el rellano me recibe un olor a quemado mas intenso y no puedo evitar sentir un subito pavor. Sera que llego mi dia, me pregunto mientras incio mi huida hacia la salvacion, sera que hoy, vestido de guisa tan poco heroica, caere vencido por el monoxido de carbono y mi cuerpo sera devorado por las llamas en mi fallido intento por salir y unirme a mis vecinos que ya se encuentran a salvo en la calle?
Con la velocidad que me permiten las chanclas Hawainas alcanzo en cuestion de segundos el patio de entrada y unirme al grupo de somnolientos vecinos que comentan en voz baja la situacion. Un grupo heterogeno formado por vecinas con redecillas y bigudis que abrazan sus yorkshires aun estremecidas por el sobresalto y el frio de la madrugada, el gordo de gafitas que me encuentro siempre en el ascensor y que por algun motivo indefinido, sospecho que trabaja en un banco, el chino y la china del sexto con su hija dormitando en los brazos, indiferente a la casi-tragedia.
Escucho comentarios que me ponen al par de la situacion, Por lo visto el fuego se inicio en la sauna del gimnasio situado en el entresuelo, a apenas unos metros de mi apartamento.
Los bomberos entran y salen por la puerta del garaje con sus trajes ignifugos y mangeras bajo la mirada entre aprensiva y expectante de los vecinos. En los edificions colindantes se ven luces encendidas desde donde los curiosos, despertados por el sonido de las bombas de agua de los camiones de bomberos, asisten al espectaculo desde la seguridad de sus balcones.
Apenas un cuarto de hora mas tarde, Antonio, el portero y responsable maximo por la seguridad de los habitantes de la colmena, nos informa que podemos volver a la cama, que el fuego ya ha sido apagado y que todo esto no va a pasar de un pequeno susto. El anuncio es recibido entre risas nerviosas de vecinos alividaos. Al final todo va a quedar apenas en una anecdota que podremos contar al dia siguiente en la oficina. Diligentemente volvemos a nuestros respectivos apartamentos mientras los bomberos inican su honrosa retirada con la satisfaccion del deber cumplido. En cuestion de minutos la calma ha vuelto al numero 943 de la rua Canario.
Mientras unos vuelven a sonar con hormigas que invaden panes otros se enfrentan de nuevo a escenas de pesadilla que seran incapaces de reproducir por la manana por miedo a ser incapaces de funcionar con normalidad.

domingo, 16 de maio de 2010

La semilla del Mal 2

Por no hablar del Bene, mi Papa favorito, aunque por motivos bien diferentes, desde el anorado Juan XXIII.

Favorito porque gracias a el queda expuesto a los ojos de todo el mundo, el feo y carcomido pelaje de intolerancia habitualmente oculto por capas y mas capas de casullas, estolas y demas capisallos de fina seda a los que nos tiene acostumbrados en sus apariciones multitudinarias.

Al fracasado intento aperturista que supuso el Concilio del Vaticano II de Juan XXIII, por una Iglesia mas humana y justa, mas cercana al pueblo, le ha seguido mas de un cuarto de siglo de intolerancia promulgada por Juan Pablo II y heredada por su sucesor, el indescriptible ex-cardinal Ratzinger.


En curiosa sintonia con sus primos catolicos, Silas Malafate, obispo lider de la omnipresente Iglesia Evangelica Asamblea de Dios, se hace eco de las recientes declaraciones homofobicas del Bene en Fatima y compara el matrimonio gay con la zoofilia y la necrofilia. Y a mi me sorprende que nadie vea la ironia en el hecho de que los lideres de las principales iglesias cristianas se vean convertidos, sospechosamente, en expertos en filias y fobias sexuales.

Que conste que hace anos que me dedico a ignorar, de manera consciente, la marea de insultos, afrentas y desprecios que nos llegan desde Roma. Por un lado, porque se que la base no es necesariamente igual que sus dirigentes, por otro lado porque lo contrario seria inesperado, vamos, como pedir peras al olmo.


A diferencia de mis correligionarios y hermanos de lucha, en su mayor parte beligerantes anticlericales confesos, yo acostumbro a limitarme a sonreir cuando leo que el Vaticano quiere prohibir el acceso a los seminarios a homosexuales, en su intento de cara a la galeria por frenar los escandalos de pedofilia entre sus pastores. Ya ni me molesto en indignarme con ese nuevo intento por igualar homosexual con pedofilo. Me limito a reirme pensando que si depuraran a todos los curas y jerarcas de tendencia homosexual, maricas reprimidas en su mayor parte capaces de afirmar sin sonrojarse su amor por el pecador y odio por el pecado, se iban a quedar tan solo con unos cuantos curillas latinoamericanos en nomina y su legion de tristes monjas.


Paso de pagina y continuo leyendo las noticias. La policia de Brasil encuentra 38 figuras de la Virgen rellenas de droga. La noticia, por algun motivo, me resulta hilariante. Puede ser por el hecho de que los traficantes hayan osado mezclar dos simbolos unanimamente aceptados como opuestos, la droga, que es machaconamente mala (La droga mata, Di no a la droga, Drogas? Paso, Vive la vida!, etc, etc (bostezo) y la Virgen, madre salvadora, llena de Luz, en fin, buena, buenisima que todo nos concede y perdona. Sunpongo que pasa como con los chistes, que cuanto mas crueles, mas graciosos resultan. De ahi el exito automatico que goza todo tipo de chistes de lisiados, de ninos con cancer, accidentes, la muerte de Lady Di (Sabes el ultimo modelito que vistio? Un estampado...), tsunamis, Katrinas, terremotos (El de Chile? aqui, en Brasil, dicen que fue una gran desgracia,...porque ocurrio en Chile y no en Argentina..) y demas cataclismos y desgracias personales.


En vista de todo eso, la unica conclusion posible es que los seres humanos somos crueles, insensibles al dolor ajeno y por naturaleza, malos de pelar. A diferencia de lo que insisten en inculcarnos, no existe esa bondad ni predisposicion natural a hacer el bien. Durante los largos anos de aprendizaje, el nino aprende y adopta unas reglas basicas para poder vivir en sociedad, no porque nos guste sino porque lo necesitamos para funcionar en sociedad. Llamamos amor al projimo lo que son simplemente concesiones necesarias.

El unico sentimiento parecido al amor seria el instinto natural hacia los padres. Lo natural en un nino, ejemplo de Hombre en estado puro, es su deseo egoista de ser hijo unico, ser el centro de atencion y no tener que compartir con nadie los regalos.

En su bendita inocencia, aun no ha aprendido a fingir.

sábado, 15 de maio de 2010

La semilla del Mal

Y de repente me llega por Facebook una invitacion para anadir como amigo a un pajarraco que iba conmigo al colegio Salesianos, alla por los anos 80 y al que los anos, a juzgar por las fotos y los grupos a los que esta subscrito, ha convertido en lider de un partido ultraderechista, espanolista y ultracatolico, de signo marcadamente xenofobo y homofobo.
Movido por la curiosidad decido entrar en la galeria de fotos y echar un vistazo. La foto del perfil, facilmente reconocible a pesar de los anos, muestra la misma mirada entre pirado y bobalicon que recordaba de el cuando tenia 16.
El pelo corto, que ya fue rapado en su epoca de skinhead en la que era conocido por el barrio del Carmen como El Mortadelo, le otorga un aspecto aseado como se podria esperar de un hombre de 40 anos supuestamente bien integrado en la sociedad. Observo que finalmente ha sustituido los polos de Fred Perry y las Doc Martens de su juventud radical por un mas conservador Polo de Ralph Lauren y pantalones chinos, abrazando asi el look tipico del facha urbano que pretende confirmar su pertenecia a una clase media con pretensiones que sin duda alguna con Franco vivia mejor, mucho mejor.
El ciberespacio reduce a trizas por un momento la sana distancia que el paso de veintitantos anos habia creado entre nosotros. Obviamente, no solo no he aceptado su invitacion sino que ademas me he propuesto borrar a todos los amigos y contactos de la epoca del colegio que por algun motivo ya le han aceptado y que de alguna manera me conectan con el y con una realidad inquietante y que da miedo.
Yo que ingenuamente creia que todas esas mentes retrasadas estaban desapareciendo progresivamente, unos con el cumplir de los anos y madurando con el tiempo y otros, los mas lucidos que llegan a ver lo obsoleto de su mensaje, retirandose discretamente para ceder su sitio a sangre joven y fresca, de ideas mas abiertas y cosmopolitas, libres de preconceptos.
Al ver las fotos de los mitines y concentraciones en las que se le ve participando, altavoz en mano y entourage de guardia pretoriana protegida de Ray-Bans oscuras, pienso en esa nueva generacion de neofascistas disfrazados de neocons dispuestos a repartir su carga de veneno y odio y que para mas inri, cuentan con el apoyo y simpatia del Papa actual en mas de uno de sus postulados, figura por otro lado, que por muy patetica que pueda parecerme, es hoy lider de la Iglesia predominante del pais y es por tanto capaz de ejercer una peligrosa influencia en una sociedad sumida en una profunda crisis de valores.
No puedo evitar imaginarme un futuro de pesadilla donde todos esos personajes comienzan a tener cada vez mas voz y voto en la sociedad. Consciente de que con la crisis galopante que estamos viviendo (y lo que esta por llegar) el caldo de cultivo para el fervor extremista esta servido, en el fondo dudo mucho que eso pueda llegar a ocurrir algun dia. En primer lugar por el simple hecho de que en sus ideas excluyentes (y ahora hablo tanto de lideres politicos como religiosos y otro tipo de iluminados) ya estan dejando fuera a la gran mayoria de los posibles votantes; emigrantes, gitanos, homosexuales, judios, musulmanes, liberales, socialistas, democratas y demas personas con dos dedos de frente que no caen en la trampa de dejarse llevar por lemas populistas y faciles como Contra la Inseguiridad Ciudadana o En Defensa de la Familia conscientes de que no ocultan otra cosa que un odio irracional a todo aquel que es diferente y es visto, por tant como una amenaza. Quiero pensar que son tan fanaticos o tan cortos de miras que nunca se habian parado a pensar en esa perdida acuciante de market share...
Por suerte, los nostalgicos de la generacion del pajarraco tienen los dias contados y ya estan cayendo como moscas. Por otro lado, sus vastagos y herederos espirituales, los que optaron por aferrarse a esas ideas totalitarias que mamaron en su infancia y en su juventud, como es el triste caso de mi ex-compi del colegio, terminaran irremediablemente convertidos en figuras ridiculas y anacronicas, condenados al rincon oscuro de los inadaptados sociales.

quinta-feira, 6 de maio de 2010

Una idea loca

Mientras miraba por la ventana del taxi hacias las calles y casas de los barrios populares que cruzabamos camino del aeropuerto desde el Hotel Gran Marquis de Fortaleza me vino a la cabeza una idea loca, loca. Idea loca pero para nada nueva ya que se trata de una idea recurrente en los ultimos dos anos y que se me suele ocurrir sobre todo cuando me encuentro de viaje y tengo mas tiempo para pensar. Una idea que conforme le voy dedicando minutos me seduce cada vez mas y mas.
La idea es bien sencilla. Se trata de dejarlo todo para cambiar de vida. En esos momentos en que me deleito dandole vueltas veo claro hasta que punto necesito hacerlo para acabar con el poso de insatisfaccion existencial que me corroe por dentro cuando siento pasar el tiempo mientras sigo cumpliendo anos sin tener ni punetera idea de lo que quiero hacer con mi vida.

Veo a mi alrededor a las personas que se casan, que tienen hijos a los ven crecer, que dan la entrada del apartamento de la playa o de la parcelita en el campo, que viven y envejecen empezando a echar barriguita o celulitis sin que ello les importa demasiado. Algunos de ellos, los mas afortunados que se dedican a lo que realmente les gusta, con el tiempo y la practica crecen en sus profesiones y mejoran sus habilidades y conocimientos alcanzando prestigio social y gran satisfaccion personal. Otros se resignan en sus mesas a trabajos rutinarios que no les llevan a ninguna parte pero que les proporcionan un salario al fin de mes con el que pagar sus necesidades basicas y permitirse mas de un lujo, vacaciones, libros, hobbies y vicios ademas del colegio de los ninos. Saben que estan invirtiendo en una segunda generacion, proyeccion de ellos mismos cuyo futuro sera mejor que el pasado, presente y futuro de ellos. Una generacion en la que poder volcar todas esas aspiraciones, mucho mas altas que las que ellos tuvieron para si mismos. Aim high dicen en las pelis americanas.

Y mientras tanto el tiempo pasa y de repente ya no cumplo 34 anos sino 40 y el tiempo que no para me empuja - implacable- a los 41 anos sin tener en cuenta que desde hace 20 (i fa vint anys que tinc vint anys!) continuo en ese limbo entre la adolescencia y la vida adulta. Lo que los psiconalistas acostumbran a llamar el Sindrome de Peter-Pan, sindrome que puede parecer seductor- enfant terrible, dicen- con 20 anos, pero que resulta patetico a los 30 y claramente patologico despues de los 40.

Y si me paro un poco a pensar, si que hay algo a lo que me gustaria dedicarme. Me gustaria dedicarme tan solo a escribir y me gustaria poder ganarme la vida con eso. Renunciaria de buen grado (por lo menos en mis comienzos) a los trapitos de Armani Exchange y los privilegios del Platinum membership de American Airlines para poder perfeccionar mi tecnica y abrirme un camino en el dificil y disputado mundo literario.
El principal problema es que escribir no es algo a lo que pueda dedicarme como hobby, aprovechando apenas las horas sueltas que me permite el trabajo o dedicandole los fines de semana. Y no es porque no quiera convertirme en un lletra-ferit, como diria Terenci Moix, pues nada tendria de malo si supiera combinar las dos cosas. El problema es que me conozco bien y me se demasiado vago para eso. Carezco de la disciplina necesaria como para levantarme a las 6am y arrancarle un par de horitas a mi jornada para dedicarlas a la creacion literaria. Sera que mi deseo de ser escritor no es lo suficientemente fuerte y se trata de mas un capricho de un veleta confeso como yo<
En fin, Pilarin, que para intentarlo en serio voy a tener primero que cambiar de vida. Si no lo intento ahora y continuo deshojando la margarita del calendario con la misma indolencia con la que llevo haciendolo todos estos anos, me temo que a los 50 me arrepentire por no haberlo hecho ahora, por haber sido tan cobarde cuando aun era joven y haberme aferrado a la seguridad de un trabajo bien renumerado. Y cumplire los 6o y ya me parecera demasiado tarde y el terror me paralizara porque ya habre pasado la cima de la colina y empezare a vislumbrar el final de todo. Y por mucho que sepa aquello de que nunca es tarde si la dicha es buena (el ejemplo de mis padres me basta), podra ser que mais tarde sea ya demasiado tarde para vivir la vida que quiero vivir siendo aun relativamente joven.

Pero como dejarlo todo, dejar la seguridad de un empleo fijo en pos de una quimera llamada realizacion personal em momentos de tanta crisis...
Porque primero tendre que despedirme del trabajo, dejar atras novio y amistades, conocidos, vida social de Sao Paulo y cancelar mi suscripcion al Vanity Fair. Me deshare de todo lo que sea vendible, coche, muebles, cuadros, libros, lastres al fin y al cabo y con el dinero que obtenga del despido y de esas ventas me alquilare una casa lo mas simple posible y de renta baja en algun lugar del Nordeste de Brasil. Fortaleza, con sus playas y clima benigno puede ser un buen lugar para ello.
Mi unica posesion de valor sera el notebook donde escribire hasta altas horas de la noche junto a la ventana respirando el olor de la lluvia tropical que refresca las noches de verano.
No necesitare mucho para llevar esa vida simple de la que estoy hablando. Probablemente sere el unico extranjero en la vecindad. Sere para muchos un extrano pero apacible gringo que por motivos incomprensibles opto por vivir en su barrio y al que miraran con curiosidad y una cierta desconfianza, la misma desconfianza con la que de pequeno mirabamos a los hippies nordicos que dejando atras los rigores del invierno se dejaban caer por la costa mediterranea para acabar aparcando sus autobuses destartalados durante semanas en el descampado cerca de la entrada del colegio de los Salesianos de Valencia.
La desconfianza inicial de mis vecinos terminara por desaparecer y acabaran por aceptarme y respetar mi decision de querer llevar una vida tranquila, convertido en vecino ideal sin discusiones con la mujer a altas horas de la noche, ni ninos que lloran ni perros que ladran ni siquiera loro que irrite con sus imitaciones.
Y me dare el lujo de llevar una vida tranquila, contemplativa, dedicandome tan solo a una cosa, a escribir y dar forma al gran proyecto de mi opera prima. Sere frugal y comere poco, gastare lo justo pues durante ese tiempo estare viviendo de ahorros, continuare saliendo a correr al atardecer por la playa o el bosque varios dias por semana para mantenerme en forma. A lo mejor, si la disciplina y el presupuesto lo permite, incluso me apuntare al gimnasio del barrio donde nunca ire mas de 3 veces por semana. MSN y Skype seran mi conexion con la familia y con un selecto grupo de allegados, Internet siendo mi principal ventana al mundo exterior. Buscare una sinagoga (en el nordeste del pais no faltan) donde podre continuar aprendiendo dos veces por semana el hebreo y las ensenanzas de la Tora. Todos los viernes acudire puntual a mi cita semanal a la recepcion del shabbat vistiendo mis mejores ropas para causar buena impresion y facilitar mi inclusion en la comunidad. El bar de la esquina, simple y sin pretensiones, frecuentado unicamente por los vecinos del barrio sera el lugar por donde me dejare caer para matar la soledad.

Puede que pasen 3 o 5 o mas anos, o tambien puede que a los tres meses no aguante mas y me suba por las paredes torturado por el arrepentimiento de haber dejado toda una carrera profesional de lado y un buen nivel de vida.
O puede que ese cambio sea el comienzo de un viaje sin retorno. Puede que en ese tiempo de soledad y dedicacion a mi mismo provoque unos cambios tan grandes que volver atras y retomar la vida anterior- la actual- parezca una idea tan peregrina y absurda como ahora podria parecer el relato de estas intenciones.

Como ya dije, una idea loca...