terça-feira, 3 de maio de 2011

El Hombre del Saco

Millones de twitters confirmaron anteayer que sí, que es verdad, que el Hombre del Saco ha muerto.

El Hombre del Saco tiene mas nombres que Yaveh, que ya es decir; también es conocido como el Tío Saín, El Garrampallo o El Silbón. En algunos lugares es también llamado el Robachicos, el Sacamantecas, el Ropavejero, Bin Laden o Henry Kissinger (en su versión mas Boogeyman). En cada lugar tiene un nombre pero siempre es igual de asustador. Alguien me dijo una vez que en los Paises Bajos a los ninos que se portan mal aún les dicen que va a venir el Duque de Alba a llevarselos.

"Que viene el Hombre del Saco!" gritaba algún borde con ganas de asustarnos, y de repente salíamos corriendo en todas las direcciones y las madres se apresuraban a esconder y poner a los niños a buen recaudo mientras la calle se llenaba de repente de policías fuertemente armados y con pasamontañas cubriéndoles la cara mientras el ejército ocupaba con sus tanquetas los accesos a las terminales de los aeropuertos y barrios de embajadas.

El Hombre del Saco, también conocido como El Coco, no ha muerto, como podría parecer lógico después de tantos años dándonos miedo, de viejo, sino que lo han eliminado los miembros del cuerpo de élite del ejército americano llamado SEAL.

Los mas optimistas se apresuran a afirmar que la muerte del Hombre del Saco significa la victoria de los buenos y luz verde para que los chicos vuelvan a sus casas.

Hace casi 10 años que tras un ataque especialmente vistoso y transmitido en directo por todo el mundo en la hora del Telediaro (mejor timing, imposible) la Alianza de los Buenos inventó una delirante Guerra contra el Eje del Mal que tenía como objetivo su busca y captura y que con los años acabó por convertirse en una persecucción a medio camino entre Donde Esta Wally y la caza de los gorronflonflos y los gamusinos (como los que nos decía mi tio Paco de Madrid cuando eramos niños que salía a cazar por la noche con la ayuda de un vaso y una linterna).

Ante las razonables dudas expandidas de manera viral por los internautas tras oír que el cuerpo del delito (es decir, el del Coco) había sido lanzado al mar sin mayores ceremonias y junto a las sospechas y desconfianza alimentadas por la circulación de una burda foto retocada por photoshop del Coco presuntamente abatido, el gobierno de los EEUU ha decidido publicar las fotos del finado y acabar de una vez por todas con la creciente especulación.

Sólo estamos esperando, nos dicen, a escojer la foto más digna, ya que no quieren soliviantar los mas que encrespados animos de los furibundos fundamentalistas islamicos que, por cierto, son de armas tomar.

Como ocurrio tras la publicacion de las caricaturas de Mahoma por un diario danés hace unos años, el miedo a irritar a los intolerantes musulmanes lleva a mandatarios occidentales a bajarse los pantalones como los niños malos y avergonzados que son y a tomar ridiculas medidas cautelosas por medio a represalias. Una vez mas, guante y cheque en blanco para los chantajistas e intolerantes.

No recuerdo esa consideración ni recato a la hora de mostrar fotos de judíos muertos y amontonados tras su estancia, all included, en los campos de concentración por cuenta del gobierno Alemán ni recuerdo tantos remilgos la hora de mostrar a las víctimas de los ataques del 11-M que pudimos ver mutiladas y colgando por las ventanas de los vagones a todo color.

Si por mi fuera, el cuerpo agujereado del Hombre del Saco aparecería en todas las portadas del globo con todo lujo de detalles y con zoom ampliado en las partes mas dañadas por las balas disparadas alegremente por los fusileros navales.

Solo así nos creeremos los niños del mundo, esos por los que parecen habernos tomado, que el Hombre del Saco finalmente ha muerto.

segunda-feira, 2 de maio de 2011

Alienación

Sin pretender ir de snob por la vida (primera mentira de este post), te juro que cada día me siento más alienado en este mundo que me ha tocado vivir.
Por ejemplo, no entiendo el furor que ha despertado la boda del principito inglés que ha hecho que miles de personas sigan el casorio desde la TV en vivo (por no hablar de los que durmieron en tiendas de campaña por las calles de Londres para poder ver desde primera fila el paso de la comitiva) ni tampoco entiendo la alegría o desgracia generalizada entre los seguidores del Barça o más cercano en este momento, del Corinthians.
Estar socialmente adaptado implica, entre otras cosas, que tengo que soportar con resignación y estoicismo que mis vecinos se pongan a gritar como locos desde el balcón cada vez que su equipo marca un gol. Todos los domingos por la tarde ocurre lo mismo, comienza un energúmeno a gritar en el momento del gol varios patios más abajo y a los pocos segundos su grito va multiplicándose con otras gargantas avanzando a lo largo de la calle hasta convertirse en un clamor estereofónico que acostumbra a terminar en una traca final.
De veras que lo intento, pero por algún motivo, mi predisposición por interactuar con el prójimo y mostrar una mínima empatía se revela insuficiente. Es difícil sentirte integrado en una sociedad cuando lo que abunda es, en el mejor de los casos, totalmente irrelevante y en el peor, simplemente jilipollez.
El problema es que a menos que me meta a traductor literario o me dedique a alguna actividad donde no precise de contacto con el mundo exterior (como por ejemplo, artesano de alpargatas), estoy condenado a relacionarme con desconocidos contínuamente. Visto así, el hecho de que en mi trabajo me vaya bien no deja de tener mérito si consideramos que en el trepidante y glamuroso mundo corporativo en el que me muevo y florezco, la relación personal suma por lo menos un 50% a la hora de cerrar un negocio. El resto lo dividiria a partes iguales entre el precio y la calidad del producto.

Como en esas ocasiones, prácticamente la totalidad de mis interlocutores son del género masculino (léase, machos) a la hora de establecer contacto o de cerrar un negocio los tópicos principales de conversación a los que aferrarse para romper el hielo son, por orden de prioridad; fútbol, mujeres, Brasil, mujeres brasileiras (versus mujeres europeas), coches, Gran Hermano y similares subproductos mediáticos masivos.

El hecho empíricamente probado de que tales intereses son basicamente idénticos, con variaciones locales pertinentes, en cualquiera de los países donde he vivido, demuestra el gran éxito de la globalización por democratizar la vulgaridad humana, esparcida a partes iguales entre la población sin diferenciar raza, credo ni condición humana.
Para mi desgracia, de eses 5 asuntos solamente soy capaz de mostrar un relativo interés por la posición 3 y la 5 (Brasil y coches) lo que ya en principio me deja en total desventaja frente a otros competidores más alpha men a la hora de confraternizar con el oponente en un terreno común.
El asunto de las faldas es curioso porque tengo amigos de la misma orientación que yo (digamos, orientación sur-sureste, mirando más bien hacia Gibraltar) que adoran la compañía femenina, que cuentan con grandes amigas, con un 90% de contactos en Facebook compuesto de fémeas, que hacen gala de paciencia para escucharlas parlotear durante horas de los asuntos más diversos que componen ese peculiar mundo, tan ajeno al mío, que es el universo femenino. Ellos, amigos y confidentes de sus grandes amigas, son incluso capaces de reconocer al instante una melena sana de una estropeada y definitivamente echada a perder por demasiadas permanentes y cambios de look
En mi caso, mi absoluta falta de interés e inmunidad nata hacia el hechizo femenino ha hecho que mis referencias se reduzcan a las de las mujeres de la família; madre, hermanas, primas, tías y tías abuelas, que ya de por sí solas abarcan un amplio y variado espectro de ese universo paralelo.

quarta-feira, 27 de abril de 2011

Una verdad incómoda

Hoy me desperté, tras un sueño profundo e ininterrumpido como es habitual en mí, sabiendo el año de mi muerte.

Parece estar confirmado que será el 2022. Sin duda un número bonito, en el que se cumplirán simultáneamente cien años de la muerte de Marcel Proust y del nacimiento de Saramago.

Morir a los 53 años podrá parecer temprano para los más viejos y relativamente viejo a los más jóvenes. De cualquier manera, morir joven o viejo es una cuestión más bien relativa. Al fin y al cabo, morir con 33, 82 o 103 años no es lo más importante; lo es haberlos vivido con una cierta coherencia y conseguido aprender algo durante todos esos años, que uno nunca sabe lo que está por venir después.

Ahora que se que tengo fecha de caducidad se trata de planificar y organizar los aproximadamente 10 años que me quedan para tener una vida lo más plena y sin sobresaltos posible. Tarea nada fácil si pensamos en la cantidad de opciones a la hora de escoger el mejor camino. Incluso puede que deba hacer lo posible para que esté llena de sobresaltos y convertirla realmente en plena.


Como dicen los alemanes, die Qual der Wahl..

segunda-feira, 25 de abril de 2011

Ideologicamente confuso / Decálogo

Hace tiempo que oigo hablar de la muerte de las ideologías.


Los más sesudos se atreven incluso a afirmar que, en la actualidad, por no haber no hay ni siquiera partidos políticos. Según ellos, todo se reduce a una guerra de siglas en un desesperado intento por ampliar su espectro y conseguir así un mayor número de votantes. A estas alturas de la era de la información resulta de una ingenuidad apabullante creer aún que se vote a un partido en lugar de a la persona escogida por spin doctors para representarlo (Aún no he conocido a nadie que se haya molestado en leer el programa político de su candidato antes de emitir su voto).
Honestamente, yo no veo diferencia ninguna en términos de grado de idiotez entre militar en un determinado partido político o ser seguidor de un equipo de fútbol. Mi naturaleza me ha llevado siempre por decantarme más hacia la izquierda que a la derecha, aunque para un disléxico confeso como yo (diferencial del que siempre he estado orgulloso) el asunto ese de izquierdas o derechas no puede sino tener una importancia relativa.


Ante la necesidad de definirme ideológicamente se me ocurre la siguiente reflexión:
1-Pasando por alto por alto una fascinación pasajera durante mi adolescencia por jóvenes ultraderechistas pijos de Lacostes y Ray-Bans (que todos los sábados por la mañana acostumbraban a vender libros sobre Jose Antonio y compañía en la llamada mesa literaria en la Placa de l'Ajuntament), mis simpatías siempre se han inclinado más por los postulados reformistas de los liberales que el de los defensores del status quo y las buenas costumbres).
2-El problema del cliché. Si tu talante es tirando a rojillo, se entiende ipso facto que te gusta Lluís Llach, el cine de autor, el yoga y el Budismo, el Toyota Prius más que un todoterreno (para cuando no uses el carril bici), prefieres el calimocho frente a la Coca-Cola, el turismo rural frente a la vulgaridad de las playas alicantinas, el multiculturalismo y la comida nicaraguense frente al fast food imperialista. (Por el mismo motivo, apestas a derechona si te gustan los puros habanos, la solemnidad de las procesiones de Semana Santa, afirmas creer en Dios (en lugar de en la energía), Norma Duval, la ropa de los domingos, las familias numerosas, la caza mayor y menor o ir a Extremadura de monterías.
3-Nunca podría ser progre porque Greenpeace y otros grupos ecologistas me producen un tedio enorme y, por lo general, sus seguidores me parecen muy mal vestidos. (toma cliché...) Algo similar me pasó en mi fase más euskalduna, mis simpatias con los aberzales acabó por sus cortes de pelo (tanto el de ellos como el de ellas) tipo flequillito cortado a tazón, laterales cortos y rala melenita á-la-yonqui.
4-De mis padres aprendí a ser descreído sin dejar, eso sí, de creer en alguna cosa. Crecí en un hogar donde se propiciaba más la lectura que el ejercicio físico. Como oí recientemente decir a un hombre sabio al respecto de lo de mens sana in corpore sano, "por todas partes te repiten machaconamente que hagas ejercício y practiques algún deporte, pero hasta el día de hoy aún no he oído a nadie pedirle a un futbolista que lea un libro...
5-Si pienso en política social la ausencia de ese sentimiento solidario por las clases desfavorecidas me hace decantarme, infelizmente, hacia la derecha, unicos adalides defensores de la propiedad y del fruto del esfuerzo personal. En mi descargo dire que pensar así no es difícil viviendo en un país como Brasil machacado por altísimos impuestos necesarios para mantenter a flote una gran parte de la población acostumbrada a vivir de la caridad del Estado.


6-Si hablamos de política exterior, mis simpatías con el estado de Israel y su derecho a existir me coloca como compañero de cama nada más y nada menos que a personajes como al ex-presidente Aznar o a la ex-independentista Pilar Rahola (que siempre se han manifestado a favor del estado judío).
7-Por cierto, que a quien le extrañe esta ambivalencia, entre un lado y otro, le recomiendo leer Hitch-22 donde Christopher Hitchens (aka Hitch) cuenta en sus memorias su evolución desde su militancia más radical en la izquierda hasta lo que algunos hoy en dia identificarían, horror de los horrores, con la ideología neocon.


8-Los pecados de la izquierda, especialmente la internacionalista, son muchos y demasiado chirriantes como para ignorarlos. Y eso es interesante, porque de los pecados de la derecha siempre se ha hablado y siempre los hemos tenido presentes, sobre todo los que hemos crecido en una España democrática aún traumatizada por 39 años de franquismo.


9-La supuesta superioridad moral de la izquierda hace que a nadie sorprenda oír hablar de escándalos de corrupción y abusos de poder de políticos peperos (especialmente si lucen esas pintas de mafiosos con gafas oscuras a lo Fabra o look casposo a lo Berlusconi).


10-Mi desafecto por los progres y su pack sectario* (que incluye apoyo ciego al frente polisario y el pueblo saharauis, movimientos de liberación de Palestina, nacionalistas de todos los colores y pelajes (curiosamente, algunos de ellos, borderline fascistas) por no hablar de otras iniciativas antis supuestamente ecologistas (anti nucleares, antiincineradoras y antitaurinos) es sólo equiparable a mi desagrado por los carcas y meapilas.


*Un buen ejemplo lo pudimos ver recientemente durante la última convocatoria del Gay Pride en Madrid cuando la organización, alineada con el pack progre (prietas las filas y, si se me permite la gracia, también las nalgas) se puso en evidencia al vetar la participación en el evento de un grupo israelense en supuesta solidaridad por el sufrimiento del pueblo palestino, obviando que es justamente en Tel Aviv donde los oprimidos por su tendencia sexual encuentran la única posibilidad de llevar un vida tranquila en Oriente Medio independientemente de si es gentíl, arabe, druso, semita o camita.




domingo, 17 de abril de 2011

La caida del Imperio Vaticano

A mis amigos y familiares queridos, catolicos, apostolicos y romanos y demas seguidores fervientes de las nobles ensenanzas de Jesucristo.
Hasta mis oidos ha llegado el eco de un rumor insistente de algo que algunos ya veniamos anticipando desde hace un tiempo y que ahora parece confirmarnos definitivamente la agencia EFE. Se trata, nada mas ni nada menos, que de la inminente caida del Imperio Vaticano (lease, Iglesia Catolica S.A)
La noticia no puede sino ser recibida con incredulidad y cierto escepticismo dado el ilimitado poder que a lo largo de la Historia dicha Institucion ha venido ejerciendo y que parecia suficiente como para prevalecer a pesar de su contradiccion permantente con un apostolado original de Paz y Amor.
Tras décadas de innegable declive y progresiva perdida de fieles cansados de su intransigencia (prohibicion del divorcio, aborto en casos de violacion, uso del preservativo en tiempos del SIDA et alii) y numerosos escandalos de poder, corrupcion (Banca Vaticana etc) ha sido curiosamente el clamor acumulado por los escandalos de pederastia entre los representantes de la Iglesia Catolica lo que parece haber condenado definitivamente a la desaparicion a una institucion cuya hegemonia ha durado mas de 2000 ano.
Las recientes confesiones publicas ante la television estatal del obispo de Belgica ha convertido esta vez en tarea imposible para el Vaticano de Benedicto mirar para otro lado.
El lugar de honor de este Papa en el Hall of Infame de los sucesivos representantes de S. Pedro esta garantizado. Mientras su antecesor polaco Karol Wojtila es aun recordado por su intransigencia y heterodoxia mariana, Juan Pablo I por su desaparicion anticipada en olores de conspiracion, Juan XXIII por sus bienitencionados pero fracasados intentos reformistas y conciliares o Pio XII por su connivencia con el Nazismo mientras judios eran deportados a Auschwich, el papado del bavaro Ratzinger pasara a la Historia por los numerosos casos de pedofilia con los que ha tenido que lidiar desde su comienzo.
Si desde el principio, en lugar de hacerse oidos sordos, los jerarcas del Vaticano hubieran cundido con el ejemplo y tomado medidas contra esa plaga demoniaca (Benedicto dixit) apartando de sus funciones y castigando a los culpables y entregandolos a la mano inflexible de la Justicia en lugar de hacerse complices amonestandolos e trasladandolos de colegios y parroquias, la perdida de credito entre sus feligreses habria sido, sin duda, mucho menor.
Las complejas relaciones de la Iglesia con la homosexualidad, presente en muchos de sus representantes de manera enrarecida, les ha impedido reconocer intima y publicamente los graves errores resultantes directos de esa represion.* En su obsesion por demonizar la homosexualidad apartando a seminaristas gays de su vocacion en un intento patetico por igualar la homosexualidad a la pedofilia (obviando los numerosos casos de pedofilia con ninas y adolescentes) la Iglesia ha terminado por mostrar al mundo su lado mas perverso.
La hipocresia del Sumo Pontifice y su huida hacia delante negando ad absurdum lo que para muchos es mas que obvio, ha terminado por precipitar a toda la Institucion hacia un abismo del que ya no puede haber retorno posible.

Personalmente, yo lo siento por los que genuinamente creen en el mensaje original de su Evangelio y predican con el ejemplo amando a propios y extranos y haciendo lo posible por mejorar la vida del projimo. Ellos son, infelizmente, una minoria en un tiempo donde la espiritualidad, por otro lado necesaria para sobrevivir con cordura a este mundo irracional, esta cada vez peor vista.

No digo que con en el nuevo status quo haya que volver a las Catacumbas (ejercicio, que por otro lado, no vendria mal a mas de un purpurado como cura de humildad), pero inevitablemente tendreis que acostumbraros a formar parte de una minoria impopular y con frecuencia maltratada por los medios de comunicacion, para nunca mas ser parte del grupo imperante y cortador de bacalaos. Como hombre gay y judio, os doy la bienvenida al club.
En America Latina, reducto catolico y tradicional cantera de padres y monjas para conventos y monasterios europeos en necesidad continua de young blood, la caida de la Iglesia Catolica ha sido recibida con sentimientos mezclados ya que desde hace tiempo estaba en claro retroceso frente al imparable avance de las iglesias evangelicas. El tiron de orejas publico de Juan Pablo II a Leonardo Bolff, principal representante de la Teologia de la Liberacion que presentaba una Iglesia mas humilde y cercana al pueblo frente a lujo del distante Vaticano no hizo mas que acelerar un proceso que ya venia de atras.
Como ya hicieran los tele-evanagelistas norteamericanos, los predicadores evangelicos latinoamericanos inundan los medios de comunicacion llegando a los mas apartados hogares de las clases mas pobres e ignorantes llevando a sus oyentes esperanza por un mundo mejor en otra vida para que sigan colaborando y conformarse con sus vidas terrenales fracasadas.
El show, engrasado por los millones de dolares provenientes de los diezmos de sus pobres fieles, financia grupos de cominucacion, iglesias monumentales, eventos multitudinarios y masivos por no decir de las mansiones y coches de lujo que tienen sus lideres en Miami (Iglesia Universal, Iglesia Renascer en Cristo, Bola De Neve etc).
En los hogares judios, mas ocupados estos dias con la des-hametizacion de sus casas en preparacion de la inminente cena de Pessach, se escucha con leve satisfaccion la caida de sus opresores tradicionales, ciertamente con bastante menos entusiasmo que el que muestran los seguidoes del Coran en las mezquitas y yihadistas en las calles de Teheran o Lavapies, donde el fracaso de la ultima cruzada es celebrada con los mismos fuegos artificiales que disparaban desde al ventana los turcos de Kreuzberg en Berlin tras la destruccion de las torres gemelas del WTC.
Por otro lado, nosotros, los que durante tanto tiempo hemos sido alvo de su persecucion y odio (ama al pecador, detesta el pecado), lo celebramos con la tristeza de que no se haya producido mucho antes.

Como no todo podia ser buenas noticias, la caida de la Iglesia Catolica, lejos de dar espacio a una sociedad mas tolerante y abierta, favorece la expansion de otros intransigentes, los evangelicos y los fundamentalistas islamicos, estos ultimos aun peores y mucho, pero que mucho mas peligrosos.
*Leer el estudio sobre el auto-odio y los posibles origenes judios de Torquemada del escritor J. Yitzhak Gallardo (Torquemada, a Portrait of Self-Hatred, Penguin Books, Londres, 1969) donde, mas una vez, el controvertido pensador sefardi coloco el dedo en la llaga.

quinta-feira, 14 de abril de 2011

Y..y...y...

Y como dice Nacha Pop, un dia cualquiera sin saber por qué, las calles están mojadas y... se acabó...no te apetece escribir mas. Y así, sin avisar, te das cuenta un buen dia en medio de alguna de esas actividades triviales que ocupan tu rutina, de que han pasado 3 meses desde que escribiste la última entrada de aquel grandioso proyecto y te entra un agobio que te lleva a optar entre dejarlo para siempre (suma y sigue en el cajón destartalado y polvoriento de los proyectos inacabados) o reunir ánimo y voluntad para hacer un último esfuerzo por continuar.

Y es que, como las folklóricas más rancias, se puede decir que me debo a mi público. Un público reducido, variopinto y maltrecho pero que, a pesar de mis traiciones, sigue siendo un público fiel. Familiares y seguidores incondicionales a los que mi fracaso no incomoda lo más mínimo, es más lo celebran sabiendo que la tierra prometida, el verdadero Parnaso del artista, lejos del prometido por los tele-evangelistas, es de los malditos. Y para aspirar a la grandeza hay que ser maldito, muy maldito, o por lo menos aspírar a serlo.

Total, que me hago el ánimo y, aprovechando un raro momento de inspiración, retomo con decisión el proyecto que no es otro que hablar y escribir sobre yo, mi, me y conmigo. Y de esta manera tan simple, consigo sentirme felíz como cuando voy a correr al salir del trabajo en lugar de caer en los brazos del sofá del comedor. La única diferencia es que aquí no hay beneficios fisicos. La satisfacción personal y la endorfina creada despues de haber corrido una hora se parece demasiado a la que siento tras releer el último post recién finalizado, ya corregido y retocado en su totalidad. Minucioso trabajo de relojería, te lo digo yo.

Si me preguntas qué ha pasado desde la última vez que escribí te podría decir que nada ha pasado (y no te estaría mintiendo) o también te podría decir que muchas cosas han pasado, tantas que no tengo ganas de enumerarlas (y con eso, tampoco estaría mintiendo).

Mucho y poco, todo me parece de una relatividad aplastante. Porque por ahí fuera realmente han pasado muchas cosas desde la última vez que me asomé a esta ventana (tan) indiscreta. Muchas de ellas son realmente insignificantes y de interés apenas doméstico, otras en cambio, de gran impacto en la vida de muchos y ninguno en la mía.
Ha habido revueltas populares en países imposibles, tiranos pintorescos que poco antes eran recibidos como líderes fueron derrocados por turbas enfurecidas de la noche a la manana, se produjeron terremotos y tsunamis, niños fueron masacrados y oí acerca de crímenes de los que le pone a uno los pelos de punta y haría palidecer a más de uno. En el fondo, nada tan terrible para mi como el drama de herirme en la uña del pie derecho y no poder correr durante un mes o la lenta recuperación de una tía-abuela que continua ahi contra todo pronostico, o la desazon que me asalta en los momentos mas inesperados ante la evidencia de que mis padres tambien envejecen in-exo-ra-ble-men-te.

Mi egocentrismo convierte lo macro en micro y lo micro en macro e insoportable. Preocupaciones por mi futuro, donde iré, ay-Dios-mío que-será-de-mí, la família, muy bien, gracias, el trabajo, que ahí está, mirándome de reojo, los viajes, muchos y variados, long-haul, short-haul, las ciudades y rincones remotos, que no hostiles, que he visitado, las personas que he conocido y añadido o no a al Facebook, películas que me han impactado y las que he olvidado al poco de salir del cine, libros que he consumido y los que me han consumido, cartas llenas de una pasión desconocida, desengaños y puñaladas dirigias directamente al corazón. Todo gira a mi alrededor como las caras deformadas que te devuelve el tunel de los espejos ondulados, secuencia de caras en atropellada espiral que se entremezclan con imagenes de lugares y sabores y objetos y sensaciones en un centrifugado que produce delírio y asusta.

Y por aquí seguiremos, agradeciendo a toda hora continuar vivos y en compañía de tantos, porque por muchos kilometros que pongas por medio, sigues aquí cerquita, junto a los que se quedaron y porque no, los que se fueron.

sábado, 29 de janeiro de 2011

Chus

-Residencia Ballesol, buenas tardes, respondió la voz de una mujer de mediana edad que parecía amigable. Sin duda una de las primeras diferencias, pensé, entre una residencia de la tercera edad privada como esta de una publica, mas conocidas vil y llanamente como asilos
Hola, quisiera que me pongan con la habitación 314, con Maria Jesus Argentil, conteste hacienda seguidamente una pausa, consciente del pequeño
delay de varias décimas de segundos hasta que le llegara mi voz debido a la larga distancia.-Un segundito, por favor, dijo la mujer, vamos a llamar a la enfermera de planta para que atienda su llamada y le acerque el teléfono a la cama.

Mi tía Chus había sido ingresado el día anterior después de una breve estancia en el hospital al que la habían llevado de urgencia tras una noche en la que se levanto para ir al bano y le fallaron las piernas y los músculos. Amparo, la chica que se quedaba todas las noches para hacerle compania había llamado a mi madre y accionado los mecanismos de emergencia que desde hacia varios anos estaban listos para cualquier eventualidad que lo requiriese, dado lo avanzado de su edad.

Y es que a tan solo unos meses de cumplir orgullosa sus 99 anos, mi tía había excedido cualquier expectativa de vida, tanto en duración como en calidad, superando ya con varios anos a sus tres hermanas, una de ellas, mi abuela, que habían tenido también una vida longeva y conseguido superar la marca de los 90 anos.

Tras unos segundos de espera acompañado por música clásica respondió una voz joven con acento sudamericano y sumamente agradable quien, tras presentarse como Alina, coloco al teléfono a mi tía.

Quien eres, eres Juan? Decía mi tía con voz que denotaba aun la confusión que sentía desde el traslado del hospital en ambulancia y su llegada a su nuevo hogar provisional.

-No, tía, soy el guachejo, Jose, tu sobrino que te llama desde Brasil, me oyes ahora?como estas?

-Que dices, eres Manolo? Insistía ella - Porque no me dices quien eres? Pregunto al tiempo que se alejaba del auricular para decirle a la enfermera -no se quien es, no le oigo.

Poco antes ya había llamado a mi madre quien me había puesto al día de los acontecimientos.No veas lo que he sufrido esta semana a vueltas con lo de llevarla o no a la residencia. El caso es que en el hospital ya le daban el alta, y claro, en casa no puede estar, necesita cuidados constantes y yo ni siquiera podría levantarla, me confesaba.Y es que en mi familia lo de llevar a alguien a una residencia era una cosa que ocurría en otras familias, no en la nuestra. Ni mi abuela ni mis otras tías abuelas, todas ellas casi centenarias, habían pasado por una residencia. Habían vivido tranquilas en su casa hasta un ultimo y transitorio paso por el hospital rodeadas y acompañadas en todo momento por los miembros de la familia.

-Mira, le había dicho Dona Trini, la medica de la familia que nos había tratado a todos desde hacia mas de 30 anos, yo también trabajo en esa residencia por las mananas y podré pasarme a verla todos los días. Al fin y al cabo, hay que verlo como una estancia para hacer rehabilitación, hasta que recupere las fuerzas en las piernas y consiga valerse por si misma. Con un poco de suerte, haciendo rehabilitación todos los días, en dos semanas podrá irse a casa, aunque sea tan solo para poder moverse por casa.

La posibilidad de llevarla a una residencia para hacer rehabilitación le había sido suministrada con extrema cautela. La palabra residencia, tabú en nuestra familia, había estado ausente durante toda la conversación en la que se le había presentado claramente la necesidad de ir a una clínica de rehabilitación para poder recuperar el andar.

El asunto no era baladi, ya que desde que la recuerdo, sus dos mayores miedos eran justamente el verse un día paralizada (impedida, como solía decir ella) o abandonada en un asilo. Quizás fue ese miedo de verse postrada en una cama o una silla de ruedas lo que le ayudo a entender que hacer una rehabilitación era la opción mas acertada para poder recuperar las fuerzas y verse cuanto antes de vuelta en casa, por lo que acepto sin mas el traslado.Durante el traslado en ambulancia y toma de posesión de su nueva habitación se mostró inusualmente callada. Con los ojos cerrados pero atenta a todo lo que estaba sucediendo a su alrededor, se dejo llevar y ser recibida personalmente por la directora del centro y por la cara amiga de Dona Trini (No te imaginas lo cariñosa y lo bien que se esta portando con la tía, me había dicho mi madre al teléfono) y esperado muy calma mientras mis padres cumplían los pertinentes tramites burocráticos.

Y es que Chus siempre ha sido la tia mas gamberra de la familia. Su caracter travieso y provocador contrastaba con el de sus otras hermanas, mas correctas y modosas.

Maestra de profesión, como la mayor parte de las mujeres de la familia, había enviudado sin hijos a edad relativamente joven, por lo que los últimos 40 anos los había compartido con otra hermana, mi tía Engracia, también maestra y viuda sin hijos y con la que había formado una autentica pareja de hecho, llena de discusiones y roces pero unidas por un fuerte lazo de dependencia mutua y afecto.

Desde que se quedara sola tras la muerte de su hermana, hace ya once anos, había continuado haciendo gala de su feroz independencia continuando en el mismo piso de Ruzafa, barrio valenciano tradicional por excelencia que en los últimos tiempos había sufrido una paulatina transformación tras la llegada masiva de emigrantes, en su mayoría chinos y marroquíes, junto con urbanitas jóvenes y alternativos cuya variopinta mezcla daba un aire cosmopolita a lo que tradicionalmente había sido un barrio poblado principalmente por marujas camino del mercado.

Todos esos cambios que habían sacudido el barrio en los mas de 70 anos desde la llegada de mis abuelos a la calle Puerto Rico, los primeros de la familia en instalarse en el barrio (seguidos por las siguientes generaciones que también habíamos terminado viviendo por la misma zona) parecían haber pasado de largo por el portal de su casa. Bastaba cruzar el umbral y acceder al recibidor para darse cuenta de que por algún motivo el tiempo no había conseguido recorrer aquel largo pasillo que daba a la sala comedor para detenerse inevitablemente entre sus aparadores con fotos enmarcadas de los sobrinos y muebles antiguos con estanterías repletas de best sellers y colecciones y enciclopedias y recuerdos de viajes por Europa cuyo polvo acumulado Amparo, la chica de día, limpiaba con mas rutina que esmero.

A pesar de su buen estado tanto físico como psíquico, se había hecho evidente que necesitaba alguien al lado, por lo que al final había accedido a tener de lunes a viernes a una chica que le acompañara durante el día y otra que se quedara con ella durante la noche. La única condición que habia puesto fue que no se contrataran ni americanas ni aventureras, como ella se refería a cualquier mujer que viniera de fuera de Valencia, que de esas no me fío...