terça-feira, 3 de maio de 2011
El Hombre del Saco
segunda-feira, 2 de maio de 2011
Alienación
Por ejemplo, no entiendo el furor que ha despertado la boda del principito inglés que ha hecho que miles de personas sigan el casorio desde la TV en vivo (por no hablar de los que durmieron en tiendas de campaña por las calles de Londres para poder ver desde primera fila el paso de la comitiva) ni tampoco entiendo la alegría o desgracia generalizada entre los seguidores del Barça o más cercano en este momento, del Corinthians.
Estar socialmente adaptado implica, entre otras cosas, que tengo que soportar con resignación y estoicismo que mis vecinos se pongan a gritar como locos desde el balcón cada vez que su equipo marca un gol. Todos los domingos por la tarde ocurre lo mismo, comienza un energúmeno a gritar en el momento del gol varios patios más abajo y a los pocos segundos su grito va multiplicándose con otras gargantas avanzando a lo largo de la calle hasta convertirse en un clamor estereofónico que acostumbra a terminar en una traca final.
De veras que lo intento, pero por algún motivo, mi predisposición por interactuar con el prójimo y mostrar una mínima empatía se revela insuficiente. Es difícil sentirte integrado en una sociedad cuando lo que abunda es, en el mejor de los casos, totalmente irrelevante y en el peor, simplemente jilipollez.
El problema es que a menos que me meta a traductor literario o me dedique a alguna actividad donde no precise de contacto con el mundo exterior (como por ejemplo, artesano de alpargatas), estoy condenado a relacionarme con desconocidos contínuamente. Visto así, el hecho de que en mi trabajo me vaya bien no deja de tener mérito si consideramos que en el trepidante y glamuroso mundo corporativo en el que me muevo y florezco, la relación personal suma por lo menos un 50% a la hora de cerrar un negocio. El resto lo dividiria a partes iguales entre el precio y la calidad del producto.
Para mi desgracia, de eses 5 asuntos solamente soy capaz de mostrar un relativo interés por la posición 3 y la 5 (Brasil y coches) lo que ya en principio me deja en total desventaja frente a otros competidores más alpha men a la hora de confraternizar con el oponente en un terreno común.
El asunto de las faldas es curioso porque tengo amigos de la misma orientación que yo (digamos, orientación sur-sureste, mirando más bien hacia Gibraltar) que adoran la compañía femenina, que cuentan con grandes amigas, con un 90% de contactos en Facebook compuesto de fémeas, que hacen gala de paciencia para escucharlas parlotear durante horas de los asuntos más diversos que componen ese peculiar mundo, tan ajeno al mío, que es el universo femenino. Ellos, amigos y confidentes de sus grandes amigas, son incluso capaces de reconocer al instante una melena sana de una estropeada y definitivamente echada a perder por demasiadas permanentes y cambios de look
En mi caso, mi absoluta falta de interés e inmunidad nata hacia el hechizo femenino ha hecho que mis referencias se reduzcan a las de las mujeres de la família; madre, hermanas, primas, tías y tías abuelas, que ya de por sí solas abarcan un amplio y variado espectro de ese universo paralelo.
quarta-feira, 27 de abril de 2011
Una verdad incómoda
segunda-feira, 25 de abril de 2011
Ideologicamente confuso / Decálogo
Hace tiempo que oigo hablar de la muerte de las ideologías.
Los más sesudos se atreven incluso a afirmar que, en la actualidad, por no haber no hay ni siquiera partidos políticos. Según ellos, todo se reduce a una guerra de siglas en un desesperado intento por ampliar su espectro y conseguir así un mayor número de votantes. A estas alturas de la era de la información resulta de una ingenuidad apabullante creer aún que se vote a un partido en lugar de a la persona escogida por spin doctors para representarlo (Aún no he conocido a nadie que se haya molestado en leer el programa político de su candidato antes de emitir su voto).
Honestamente, yo no veo diferencia ninguna en términos de grado de idiotez entre militar en un determinado partido político o ser seguidor de un equipo de fútbol. Mi naturaleza me ha llevado siempre por decantarme más hacia la izquierda que a la derecha, aunque para un disléxico confeso como yo (diferencial del que siempre he estado orgulloso) el asunto ese de izquierdas o derechas no puede sino tener una importancia relativa.
Ante la necesidad de definirme ideológicamente se me ocurre la siguiente reflexión:
1-Pasando por alto por alto una fascinación pasajera durante mi adolescencia por jóvenes ultraderechistas pijos de Lacostes y Ray-Bans (que todos los sábados por la mañana acostumbraban a vender libros sobre Jose Antonio y compañía en la llamada mesa literaria en la Placa de l'Ajuntament), mis simpatías siempre se han inclinado más por los postulados reformistas de los liberales que el de los defensores del status quo y las buenas costumbres).
2-El problema del cliché. Si tu talante es tirando a rojillo, se entiende ipso facto que te gusta Lluís Llach, el cine de autor, el yoga y el Budismo, el Toyota Prius más que un todoterreno (para cuando no uses el carril bici), prefieres el calimocho frente a la Coca-Cola, el turismo rural frente a la vulgaridad de las playas alicantinas, el multiculturalismo y la comida nicaraguense frente al fast food imperialista. (Por el mismo motivo, apestas a derechona si te gustan los puros habanos, la solemnidad de las procesiones de Semana Santa, afirmas creer en Dios (en lugar de en la energía), Norma Duval, la ropa de los domingos, las familias numerosas, la caza mayor y menor o ir a Extremadura de monterías.
3-Nunca podría ser progre porque Greenpeace y otros grupos ecologistas me producen un tedio enorme y, por lo general, sus seguidores me parecen muy mal vestidos. (toma cliché...) Algo similar me pasó en mi fase más euskalduna, mis simpatias con los aberzales acabó por sus cortes de pelo (tanto el de ellos como el de ellas) tipo flequillito cortado a tazón, laterales cortos y rala melenita á-la-yonqui.
4-De mis padres aprendí a ser descreído sin dejar, eso sí, de creer en alguna cosa. Crecí en un hogar donde se propiciaba más la lectura que el ejercicio físico. Como oí recientemente decir a un hombre sabio al respecto de lo de mens sana in corpore sano, "por todas partes te repiten machaconamente que hagas ejercício y practiques algún deporte, pero hasta el día de hoy aún no he oído a nadie pedirle a un futbolista que lea un libro...
5-Si pienso en política social la ausencia de ese sentimiento solidario por las clases desfavorecidas me hace decantarme, infelizmente, hacia la derecha, unicos adalides defensores de la propiedad y del fruto del esfuerzo personal. En mi descargo dire que pensar así no es difícil viviendo en un país como Brasil machacado por altísimos impuestos necesarios para mantenter a flote una gran parte de la población acostumbrada a vivir de la caridad del Estado.
6-Si hablamos de política exterior, mis simpatías con el estado de Israel y su derecho a existir me coloca como compañero de cama nada más y nada menos que a personajes como al ex-presidente Aznar o a la ex-independentista Pilar Rahola (que siempre se han manifestado a favor del estado judío).
7-Por cierto, que a quien le extrañe esta ambivalencia, entre un lado y otro, le recomiendo leer Hitch-22 donde Christopher Hitchens (aka Hitch) cuenta en sus memorias su evolución desde su militancia más radical en la izquierda hasta lo que algunos hoy en dia identificarían, horror de los horrores, con la ideología neocon.
8-Los pecados de la izquierda, especialmente la internacionalista, son muchos y demasiado chirriantes como para ignorarlos. Y eso es interesante, porque de los pecados de la derecha siempre se ha hablado y siempre los hemos tenido presentes, sobre todo los que hemos crecido en una España democrática aún traumatizada por 39 años de franquismo.
9-La supuesta superioridad moral de la izquierda hace que a nadie sorprenda oír hablar de escándalos de corrupción y abusos de poder de políticos peperos (especialmente si lucen esas pintas de mafiosos con gafas oscuras a lo Fabra o look casposo a lo Berlusconi).
10-Mi desafecto por los progres y su pack sectario* (que incluye apoyo ciego al frente polisario y el pueblo saharauis, movimientos de liberación de Palestina, nacionalistas de todos los colores y pelajes (curiosamente, algunos de ellos, borderline fascistas) por no hablar de otras iniciativas antis supuestamente ecologistas (anti nucleares, antiincineradoras y antitaurinos) es sólo equiparable a mi desagrado por los carcas y meapilas.
*Un buen ejemplo lo pudimos ver recientemente durante la última convocatoria del Gay Pride en Madrid cuando la organización, alineada con el pack progre (prietas las filas y, si se me permite la gracia, también las nalgas) se puso en evidencia al vetar la participación en el evento de un grupo israelense en supuesta solidaridad por el sufrimiento del pueblo palestino, obviando que es justamente en Tel Aviv donde los oprimidos por su tendencia sexual encuentran la única posibilidad de llevar un vida tranquila en Oriente Medio independientemente de si es gentíl, arabe, druso, semita o camita.
domingo, 17 de abril de 2011
La caida del Imperio Vaticano
Las recientes confesiones publicas ante la television estatal del obispo de Belgica ha convertido esta vez en tarea imposible para el Vaticano de Benedicto mirar para otro lado.
El lugar de honor de este Papa en el Hall of Infame de los sucesivos representantes de S. Pedro esta garantizado. Mientras su antecesor polaco Karol Wojtila es aun recordado por su intransigencia y heterodoxia mariana, Juan Pablo I por su desaparicion anticipada en olores de conspiracion, Juan XXIII por sus bienitencionados pero fracasados intentos reformistas y conciliares o Pio XII por su connivencia con el Nazismo mientras judios eran deportados a Auschwich, el papado del bavaro Ratzinger pasara a la Historia por los numerosos casos de pedofilia con los que ha tenido que lidiar desde su comienzo.
Si desde el principio, en lugar de hacerse oidos sordos, los jerarcas del Vaticano hubieran cundido con el ejemplo y tomado medidas contra esa plaga demoniaca (Benedicto dixit) apartando de sus funciones y castigando a los culpables y entregandolos a la mano inflexible de la Justicia en lugar de hacerse complices amonestandolos e trasladandolos de colegios y parroquias, la perdida de credito entre sus feligreses habria sido, sin duda, mucho menor.
En America Latina, reducto catolico y tradicional cantera de padres y monjas para conventos y monasterios europeos en necesidad continua de young blood, la caida de la Iglesia Catolica ha sido recibida con sentimientos mezclados ya que desde hace tiempo estaba en claro retroceso frente al imparable avance de las iglesias evangelicas. El tiron de orejas publico de Juan Pablo II a Leonardo Bolff, principal representante de la Teologia de la Liberacion que presentaba una Iglesia mas humilde y cercana al pueblo frente a lujo del distante Vaticano no hizo mas que acelerar un proceso que ya venia de atras.
Como ya hicieran los tele-evanagelistas norteamericanos, los predicadores evangelicos latinoamericanos inundan los medios de comunicacion llegando a los mas apartados hogares de las clases mas pobres e ignorantes llevando a sus oyentes esperanza por un mundo mejor en otra vida para que sigan colaborando y conformarse con sus vidas terrenales fracasadas.
quinta-feira, 14 de abril de 2011
Y..y...y...
sábado, 29 de janeiro de 2011
Chus
-Residencia Ballesol, buenas tardes, respondió la voz de una mujer de mediana edad que parecía amigable. Sin duda una de las primeras diferencias, pensé, entre una residencia de la tercera edad privada como esta de una publica, mas conocidas vil y llanamente como asilos
Hola, quisiera que me pongan con la habitación 314, con Maria Jesus Argentil, conteste hacienda seguidamente una pausa, consciente del pequeño delay de varias décimas de segundos hasta que le llegara mi voz debido a la larga distancia.-Un segundito, por favor, dijo la mujer, vamos a llamar a la enfermera de planta para que atienda su llamada y le acerque el teléfono a la cama.
Mi tía Chus había sido ingresado el día anterior después de una breve estancia en el hospital al que la habían llevado de urgencia tras una noche en la que se levanto para ir al bano y le fallaron las piernas y los músculos. Amparo, la chica que se quedaba todas las noches para hacerle compania había llamado a mi madre y accionado los mecanismos de emergencia que desde hacia varios anos estaban listos para cualquier eventualidad que lo requiriese, dado lo avanzado de su edad.
Y es que a tan solo unos meses de cumplir orgullosa sus 99 anos, mi tía había excedido cualquier expectativa de vida, tanto en duración como en calidad, superando ya con varios anos a sus tres hermanas, una de ellas, mi abuela, que habían tenido también una vida longeva y conseguido superar la marca de los 90 anos.
Tras unos segundos de espera acompañado por música clásica respondió una voz joven con acento sudamericano y sumamente agradable quien, tras presentarse como Alina, coloco al teléfono a mi tía.
Quien eres, eres Juan? Decía mi tía con voz que denotaba aun la confusión que sentía desde el traslado del hospital en ambulancia y su llegada a su nuevo hogar provisional.
-No, tía, soy el guachejo, Jose, tu sobrino que te llama desde Brasil, me oyes ahora?como estas?
-Que dices, eres Manolo? Insistía ella - Porque no me dices quien eres? Pregunto al tiempo que se alejaba del auricular para decirle a la enfermera -no se quien es, no le oigo.
Poco antes ya había llamado a mi madre quien me había puesto al día de los acontecimientos.No veas lo que he sufrido esta semana a vueltas con lo de llevarla o no a la residencia. El caso es que en el hospital ya le daban el alta, y claro, en casa no puede estar, necesita cuidados constantes y yo ni siquiera podría levantarla, me confesaba.Y es que en mi familia lo de llevar a alguien a una residencia era una cosa que ocurría en otras familias, no en la nuestra. Ni mi abuela ni mis otras tías abuelas, todas ellas casi centenarias, habían pasado por una residencia. Habían vivido tranquilas en su casa hasta un ultimo y transitorio paso por el hospital rodeadas y acompañadas en todo momento por los miembros de la familia.
-Mira, le había dicho Dona Trini, la medica de la familia que nos había tratado a todos desde hacia mas de 30 anos, yo también trabajo en esa residencia por las mananas y podré pasarme a verla todos los días. Al fin y al cabo, hay que verlo como una estancia para hacer rehabilitación, hasta que recupere las fuerzas en las piernas y consiga valerse por si misma. Con un poco de suerte, haciendo rehabilitación todos los días, en dos semanas podrá irse a casa, aunque sea tan solo para poder moverse por casa.
La posibilidad de llevarla a una residencia para hacer rehabilitación le había sido suministrada con extrema cautela. La palabra residencia, tabú en nuestra familia, había estado ausente durante toda la conversación en la que se le había presentado claramente la necesidad de ir a una clínica de rehabilitación para poder recuperar el andar.
El asunto no era baladi, ya que desde que la recuerdo, sus dos mayores miedos eran justamente el verse un día paralizada (impedida, como solía decir ella) o abandonada en un asilo. Quizás fue ese miedo de verse postrada en una cama o una silla de ruedas lo que le ayudo a entender que hacer una rehabilitación era la opción mas acertada para poder recuperar las fuerzas y verse cuanto antes de vuelta en casa, por lo que acepto sin mas el traslado.Durante el traslado en ambulancia y toma de posesión de su nueva habitación se mostró inusualmente callada. Con los ojos cerrados pero atenta a todo lo que estaba sucediendo a su alrededor, se dejo llevar y ser recibida personalmente por la directora del centro y por la cara amiga de Dona Trini (No te imaginas lo cariñosa y lo bien que se esta portando con la tía, me había dicho mi madre al teléfono) y esperado muy calma mientras mis padres cumplían los pertinentes tramites burocráticos.
Y es que Chus siempre ha sido la tia mas gamberra de la familia. Su caracter travieso y provocador contrastaba con el de sus otras hermanas, mas correctas y modosas.
Maestra de profesión, como la mayor parte de las mujeres de la familia, había enviudado sin hijos a edad relativamente joven, por lo que los últimos 40 anos los había compartido con otra hermana, mi tía Engracia, también maestra y viuda sin hijos y con la que había formado una autentica pareja de hecho, llena de discusiones y roces pero unidas por un fuerte lazo de dependencia mutua y afecto.
Desde que se quedara sola tras la muerte de su hermana, hace ya once anos, había continuado haciendo gala de su feroz independencia continuando en el mismo piso de Ruzafa, barrio valenciano tradicional por excelencia que en los últimos tiempos había sufrido una paulatina transformación tras la llegada masiva de emigrantes, en su mayoría chinos y marroquíes, junto con urbanitas jóvenes y alternativos cuya variopinta mezcla daba un aire cosmopolita a lo que tradicionalmente había sido un barrio poblado principalmente por marujas camino del mercado.
Todos esos cambios que habían sacudido el barrio en los mas de 70 anos desde la llegada de mis abuelos a la calle Puerto Rico, los primeros de la familia en instalarse en el barrio (seguidos por las siguientes generaciones que también habíamos terminado viviendo por la misma zona) parecían haber pasado de largo por el portal de su casa. Bastaba cruzar el umbral y acceder al recibidor para darse cuenta de que por algún motivo el tiempo no había conseguido recorrer aquel largo pasillo que daba a la sala comedor para detenerse inevitablemente entre sus aparadores con fotos enmarcadas de los sobrinos y muebles antiguos con estanterías repletas de best sellers y colecciones y enciclopedias y recuerdos de viajes por Europa cuyo polvo acumulado Amparo, la chica de día, limpiaba con mas rutina que esmero.
A pesar de su buen estado tanto físico como psíquico, se había hecho evidente que necesitaba alguien al lado, por lo que al final había accedido a tener de lunes a viernes a una chica que le acompañara durante el día y otra que se quedara con ella durante la noche. La única condición que habia puesto fue que no se contrataran ni americanas ni aventureras, como ella se refería a cualquier mujer que viniera de fuera de Valencia, que de esas no me fío...