domingo, 12 de junho de 2011

Blue Valentine

You Always Hurt The Ones You Love canta el protagonista de Blue Valentine, la pelicula que al final acabe yendo a ver solo porque Matt decidio, en el ultimo momento, que tenia que limpiar y poner orden en su pequeno apartamento antes de hacer nada mas.
En principio ibamos a verla juntos, no por ser el Dia dos Namorados, que aqui en Brasil se celebra el 12 de junio en vez del 14 de febrero como en todo el mundo, sino porque lo protagonizaba Michelle Williams de la que los dos somos fans (bueno, todo lo fan que yo puedo llegar a ser). Como la pelicula la pasan en el Unibanco Arteplex de la Rua Augusta, decidimos encontrarnos en la Livraria Cultura de la Paulista a la salida del cine y mientras hago tiempo esperando a que llegue entro en la seccion de revistas y busco la Vanity Fair de Julio, revista a la que soy adicto desde hace 3 anos y que como siempre, sale un mes antes. Por algun motivo, el precio esta vez es R$22.90 cuando la ultima vez habia pagado R$29.90. Echo un vistazo a la estanteria y veo la misma revista por R$19.90. Como si no fuera suficiente, veo que a su lado tienen expuesto aun el numero del mes de junio, con Rob Lowe en la portada y veo que el precio de la etiqueta tiene marcado nada menos que R$49.90. A pesar de que ya estoy acostumbrado al baile de precios en articulos importados (la revista viene de los EEUU) nunca habia visto unas diferencias tan dispares, asi que le pregunto a la vendedora el motivo de los diferentes precios quien me explica que cada distribuidora fija su propio precio y que la revista en cuestion, la traen a Sao Paulo tres distribuidoras diferentes.
Esa es una de las locuras y, al mismo tiempo, mayores contradicciones de este bendito pais, los absurdos impuestos que llegan a superar el 70% del precio original a todo lo que venga de fuera, sean revistas, ropa, juguetes, articulos para el hogar o electronicos y que en lugar de favorecer la industria local, termina favoreciendo el contrabando y la picaresca, que no es poca por estos lares -la necesidad agudiza el instinto- y que acaba por penalizar sobre todo al ciudadano de a pie que no se puede permitir viajar hasta Miami, como hacen muchos, para hacer sus compras y volverse con las dos maletas de 40kgs a rebosar que las aerolineas permiten cuando el destino es Brasil, conscientes del potencial comprador de la clase media brasilera.
Cuando finalmente llega Matt, me dice que le habia encantado el sueter que le compre en Salvador y que le habia dado como regalo el dia antes por su 23 cumpleanos, que cae, casualmente, un dia despues del Dia dos Namorados. Como el tambien me queria hacer un regalo pero no sabia que comprarme ,ya que es dificil comprarle algo a quien ya tiene de todo y que ademas, como lo que mas me gusta es leer libros, y el no sabria cual comprarme, habia propuesto encontrarnos alli dentro y aprovechar para que eligiera uno. Contento como un nino con zapatos nuevos, me lanzo a la busqueda del que va a ser mi regalo y tras casi una hora de angustiosa indecision - ya que me llevaria varios a casa - me decido finalmente por The Complete Stories of JG Ballard prologado por Martin Amis. Como el precio se va un poco del presupuesto inicial le insisto en pagar la diferencia, a lo que se niega con vehemencia diciendo que no, que asi no tendria gracia. Antes de pedir que lo envuelvan para regalo me escribe una dedicatoria y me pide que no la lea hasta que haya llegado en casa.
Mi amigo Gunder llego la semana pasada de Valencia y se esta quedando estos dias en casa mientras busca apartamento y una planta baja para el negocio de importacion de marmoles que esta montando aqui junto con otros socios valencianos (uno mas de los muchos que estan llegando a estas tierras tupiniquins impulsados por la crisis economica de una Espana que se hunde y que parece no tocar fondo, y que esta obligando a los mas emprendedores - o los mas desesperados, segun se mire - a emigrar a Alemania, Pepe o a buscar nuevos mercados emergentes. Estos ultimos, buscando su Eldorado particular y confiando en deslumbrar de nuevo a los indigenas con sus espejitos y baratijas a cambio de oro como ya hicieran nuestros antepasados varios siglos antes. Me llama al movil para preguntarme si estare a casa para cenar, pues ha ido al Mercado Municipal y comprado un pescado estupendo para hacernoslo a la plancha. Lo cierto es que como no lo he visto en todo el fin de semana, ya que he estado durmiendo en casa de Matt y me siento un poco culpable por hacerle tan poco caso, le digo que si , que ire a cenar sobre las 8 y media.
Mientras cenamos en el balcon, le pregunto como ha ido su dia y me cuenta que bien, pero que aun estaba un poco alucinado porque por la manana habia bajado a desayunar a la padaria que hay en frente de casa, y que al volver diez minutos mas tarde se habia encontrado con todas las luces y la TV, que habia dejado encendidas al salir, ya que era subir y bajar, apagadas y que la puerta del balcon estaba cerrada, cuando el recordaba claramente haberla dejado abierta.
Me cuenta que el cree en la existencia de fantasmas y que en sus viajes por Africa y Asia habia tenido mas de un encuentro inexplicable que un dia me contaria caso tuviese interes por oirlo, y que al encontrarse el piso de esa manera, estaba convencido de que habia sido una senal enviada desde el Mas Alla por un amigo suyo enfermo desde hace algun tiempo de un tumor cerebral y que, al llegarle la hora, habia decidido informarle de su marcha de esa guisa.
Por algun motivo, al verlo tan convencido, decidi no contarle que esa manana, al despertarme en casa de Matt con dolores intensos en el cuello, habiamos decidido ir al medico de Urgencias que hay en la Avenida Ibirapoera, muy cerca de casa, y que, como no llevaba conmigo la cartilla del seguro, habia tenido que pasar rapidamente por casa para cojerla. Tras entrar y encontrarme las luces y la tele encendidas sin nadie en casa, las habia apagado antes de salir.

segunda-feira, 6 de junho de 2011

Junio

Conforme ha ido llegando el frío han ido saliendo de los armarios y rincones mas inverosímiles edredones, colchas y alguna que otra manta robada del avión con el logo de la aerolínea.

La colcha que ahora tengo puesta en mi cama, que yo digo que es de pelo de camello pero que en realidad es una de esas mantas como las que anunciaba hace años Rasilán o Reig Martí por la televisión (aquellos anuncios que le daban ganas a uno de meterse en la cama a las 6 de la tarde), fue de Matt antes que mía. Se la cambié por una mas fina que había comprado en Tok & Stok y que a mí me daba cierto repelús por su suavidad aterciopelada. Cuando se trata de mantas, las quiero gruesas y pesadas, con ese sabor de cama antigua de pueblo aislado en valles perdidos bajo inviernos agresivos como los que imagino que deben de ser en el interior del estado de Minas Gerais. Cuando llega el frío me gusta sentirme bien empaquetado bajo las mantas y sábanas, bien remetiditas a mis pies bajo el colchón, parcialmente incapaz de moverme y sintiendo el peso de las varias capas colocadas encima de mis extremidades.

A pesar de llevar ya cuatro años aquí, aún me cuesta acostumbrarme a que en junio empiece el invierno mientras que las vacaciones de verano tienen lugar en el mes de enero. Sobre todo se me hace raro porque como en julio me cojo vacaciones y me voy a Valencia, donde no podia ser mas caliente, mentalmente ya tengo puesto el chip de sol y playa, a pesar de que por las calles solo veo gente con chaquetas y bufandas. Como por otro lado, las casas aquí no están especialmente preparadas para el invierno, acabas pasando más frio en casa que en la calle. Algo parecido a lo que me pasaba cuando comparaba las casas de Alemania, donde acostumbraba a andar descalzo por la casa y en mangas de camisa en dias de nieve, con el piso de Valencia.

Por otro lado, las Navidades y el fin de año, que para mí son sinónimo de frío y de invierno, aquí se relacionan automáticamente con el sol y la cervecita en la playa. Así, en enero todo el mundo se va de vacaciones a la costa, o como aquí dicen, al litoral. Ni siquiera los mas pobres renuncian a ese pequeño lujo, aunque en este caso se conforman con comerse su pollo asado con farofa a la sombra de una sombrilla en lugares indescriptibles como Praja Grande, que sería el equivalente nuestro al Benidorm tomado al asalto en cuanto llega el calor por las hordas proletarias. La clase media paulistana, por su parte, se dispersa por otros destinos a lo largo y ancho del litoral Norte y del litoral Sur, ambos salpicados de ciudades costeras famosas por sus urbanizaciones, resortes y pousadas como São Sebastião, Juquehy, Guarujá (también llamado "Guarujalem", por la cantidad de judíos que los fines de semana y fiestas de guardar cambian el barrio de Higienópolis en São Paulo por el apartamento o chalet en la playa). A diferencia de las playas españolas, mucho más democratizadas por el turismo masivo de clase media y trabajadora, en Brasil la mayor parte de la oferta de playa, sean restaurantes, tiendas de bikinis y pareos, supermercados etc sufre una inflacción en sus precios que termina por elitizar esos destinos y excluir a las clases menos favorecidas. Los pobladores habituales de esas poblaciones costeras, también llamados caiçaras de manera un tanto despectiva por los visitantes, generalmente pescadores y gentes humildes venidas de la región nordestina- morenos de piel y cuyo única vestimenta acostumbra a ser una bermuda y chancletas havaianas, encuentran su paga extra de verano poniéndose al servicio de los paulistas veraneantes.
Por su parte, los más afortunados y solventes escogen destinos algo más alejados -y por tanto, mas exclusivos- y ponen rumbo por tierra, mar y aire, en compañía de las babas uniformizadas de blanco encargadas de cuidar de los niños mientras las mamas se tostan al sol, hacia lugares paradisíacos como Búzios, Paratí o las islas privadas de la región de Ilha Grande y Angra dos Reis.

Ahora, con la llegada del invierno, mientras en Europa todo el mundo ya está con los ojos puestos en los destinos costeros y cálidos de un Sur devaluado e insolvente, más barato que nunca, son las montañas los destinos preferidos por los paulistas. Rincones verdes como los balnearios de Aguas de Lindoia, Serra Negra o Campos de Jordão, esta última, ciudad disneylandiana que parece de cartón piedra y que se diría trasplantada directamente de Suiza por su arquitectura de imitación de los chalets alpinos y su pseudo-centro histórico lleno de chocolaterias y cervecerias del mas puro estilo teutón.

domingo, 29 de maio de 2011

Un domingo mas

Mañana fría de invierno en este domingo especialmente perezoso tras un sábado inusualmente lleno de actividades. Ayer fuimos invitados a comer en casa de Julio y Luciano para celebrar el cumpleaños de éste. Aproveché que Richard está aquí en casa pasando unos días huyendo de Londres y de la caspa de su trabajo en Oxford para llevarle y dar una nota de color al día.
Antes de ir, pasamos por casa de Matt y aprovecho para comprar un libro en la Livraria Cultura para dar como regalo de cumpleaños. Tras varios minutos indecisos en la sección de novedades, me decido, no si ciertas reservas, por uno titulado Orgia que cuenta las andanzas de un desconocido autor argentino tras mudarse a vivir en los años 70 a Recife, capital de Pernamburco. En España Pernamburco es mas o menos, donde Cristo perdió el gorro, aquí es simplemente un estado mas del Nordeste del país.
Como es habitual en las reuniones en casa de Julio y Luciano, Matt es, con sus veintipocos añitos, con diferencia el mas joven. Entre los invitados contamos con algún que otro abogado, varios chefs, un profesor de yoga, un escultor, un promoter y varios profesionales de márketing como no puede ser menos en una reunión que se precie.
Lo mejor de la soireé fue, como siempre, la sesión de piano que nos ofreció Julio, quien a pesar de sus 35 primaveras es, además de periodista y escritor publicado, un consumado pianista. Pasamos el resto de la tarde del sabado en compañía de Debussy, Beethoven e incluso Rachmaninoff. Por la noche, tras descansar un par de horas en casa, aún tuvímos ánimo de salir de nuevo para encontrarnos con unos amigos en el Pier, un bar de la Vila Mariana inusualmente tranquilo para tratarse de un sabado por la noche. Y es que aquí, en São Paulo, cuando llega el invierno y baja la temperatura a unos 14 grados todo el mundo se muere de frío y ya nadie tiene ganas de dejar el sofá y la mantita para aventurarse a la calle.

Como en mi obsesión por no echar barriga me fuí a dormir sin cenar, hoy me despierto con la sensación de tener un enorme agujero donde normalmente debería de haber un estomago. Sigilosamente y con sumo cuidado para que Matt no se despierte me voy despegando por partes hasta que consigo liberarme y salir discretamente del cuarto. La puerta cerrada de la habitación donde duerme Richard me dice que a pesar de la diferencia horaria, aun no se ha levantado como acostumbra a hacer estos días en que me lo suelo encontrar en el comedor fresco como una rosa, duchado y desayunado escuchando plácidamente la radionovela The Archers a la que es fiel incluso cuando viaja. Me cuenta con cierto orgullo britanico que la BBC viene emitiendo este seriado hablado desde hace 50 anos.
Tras el rutinario repaso a las portadas de los periódicos españoles, entro en Facebook para ver que es lo que hay de nuevo, viejo. Como Facebook, ademas de chismoso, es un fiel secretario que puntualmente te avisa de los cumpleaños (tanto de los que se supone que no deberías olvidarte nunca como de aquellos a los que nunca serías invitado), veo que entre los aniversariantes del día (cómo me gusta esa palabra del portugues!) está Bob Ziegler.
Por algún motivo, decido entrar en su página (hacía meses que no entraba) y me pongo a leer los comentarios que han ido dejando amigos suyos (en Facebook, los amigos de mis amigos, no son mis amigos, sino que continúan siendo los amigos de mis amigos).
A Bobby lo conocí en el ano 2001 cuando comencé a trabajar en la sede europea de la multinacional en la que presto mis servicios y a la que continúo dedicando una gran parte de las horas del día y una menor parte de mi alma. De hecho fue él quien en 2007, el año que dejé Londres para venirme a Brasil, me envió la invitación para crearme una cuenta en Facebook y unirme a sus contactos. En aquella época ya hacía un tiempo que Bobby había decidido dejar atrás empleo y Londres para volverse a su California natal tras unos meses de vagabundeo por África llenos de anécdotas y aventuras etilícas cuyo relato siempre resultaba altamente confuso.
Leo que Adam fué el otro dia a pasear por la isla y que se sentó en su banco favorito, pensó en él y sintió que echaba de menos sus paseos y xarretas. Sharon, por su parte, le ha enviado, hace apenas unas horas, una caja de chocolates virtual. Pat, desde Nueva York, le acaba de convidar a unas cervezas virtuales mientras que Christien le envía una invitación para una reunión de amigos de UCLA. Jonathan ha colgado una vieja foto de 1994 en la que se les ve juntos de acampada y se ríe de las pintas que lucían y del inconfundible parecido con George Michael. También su sobrino de 11 anos ha puesto algo de ir a navegar juntos por la bahia de Newport Beach.
Curiosamente hace ahora casi un año desde aquel sábado en que Bob faltó a su cita para ir a comer con su familia. Su hermano, extrañado, fué a buscarlo y se lo encontró muerto en su cama en su casa de Balboa Island. Un infarto había puesto un punto final a su existencia física. La vida en Facebook de Bobby, sin embargo, continúa, aunque sea solamente una vida virtual.
Ignoro cual es el procedimiento en estos casos, no se si es que a nadie se le ha ocurrido hasta hoy dar de baja su perfíl de usuario o es que se ha decidido dejarlo activo para no tener que despedirse definitivamente y mantenerlo, de alguna manera, vivo. El caso es que mientras estemos en Facebook, nuestra existencia en el ciberespacio nos transciende y sobrepasa incluso nuestra muerte física.

Su perfíl en Facebook nunca recibió tantos mensajes como los que fueron colgados en su wallpaper durante ese fin de semana y continuaron llegando durante las semanas siguientes. Me pregunto si los habrá estado leyendo.



sábado, 21 de maio de 2011

Un paseo cualquiera

Soy un simple paseante de mediana edad que camina ocioso por las calles conocidas de mi ciudad.
Camino con las manos entrelazadas a mi espalda y los ojos ligeramente entrecerrados incomodados por el intenso brillo de la luz del sol. Hace un dia bonito, de primavera y me siento en armonia con lo que me rodea. Las calles, los coches, el ir y venir de la gente, todo parece conocido y reconocible y nada resulta amenazante a primera vista.
Al tiempo que avanzo voy tomando nota y asimilando todo lo que ocurre a mi alrededor. No hay nada que me provoque ansiedad y eso se agradece. Veo la gente pasar y ellos, a veces, tambien me ven pasar a mi.
Por lo general, diria que se respira tranquilidad, como si todos estuvieramos en un barco que avanza suavemente mecido por las pequenas olas de un mar inusualmente benigno.
Es posible que esa tranquilidad sea ficticia, es bien posible que sea yo la que la esta proyectando. De repente, al doblar una esquina oigo cierto barullo y veo aproximarse un grupo grande de personas en el que todos parecen estar muy alterados o muy contentos por algun motivo que a primera vista no consigo entender. Unos hablan a gritos y otros gritan hablando. Y en medio de tanta confusion, me parece entender que estan celebrando alguna victoria de su equipo de futbol. La victoria, tanto como la derrota con la parecen alternarse todas las semanas, parece tener una transcendencia en la vida de esas personas que soy incapaz de comprender.
Continuo caminando calle abajo y llego a una plaza donde muchos jovenes (y otros, jovenes solo de espiritu) parecen estar concentrados. A pesar de tratarse de una manifestacion o protesta de algun tipo, no se respira un ambiente de crispacion. Algunos jovenes lucen pancartas caseras, veo que en su mayor parte se trata apenas de slogans escritos apresuradamente con rotulador en cartones descartados que alguna vez contuvieron 12 litros de leche Pascual. Una de ellas llama mi atencion porque tiene escrito Yes, we camp. Sonriendo para mi mismo me acerco imaginandome un encuentro de locazas carrozas vestidas a lo Juanita Reina. No tardo en darme cuenta del equivoco al ver que los que lucen la pancarta son, a juzgar por el aspecto, un conglomerado de estudiantes de clase media idealistas (se auto-llaman la generacion Ni-Ni) que confraternizan alegremente con elementos de aire alternativo, amateurs anti-sistema, anti Bologna y anti ley Sinde, junto con bohemios profesionales y algun que otro jubilado despistado con los que forman un espontaneo frente comun para hacer valer algun tipo de cansancio o hartazgo. Por algun motivo me acuerdo de la letra de una antigua cancion de Mecano que decia algo acerca de unos espanolitos en la Puerta del Sol haciendo algo juntos por una vez.
En esta ocasion, a pesar del enganoso aire festivo que se respira en una manana tan bonita y soleada, el lema comun no es otro que el cabreo causado por la situacion desesperante en que se encuentra la sociedad espanola como resultado, parece ser, de la mala gestion, codicia y falta de escrupulos de los politicos, banqueros y especuladores respectivamente.
Me maravillo del grado de compromiso de las personas, del entusiasmo y fe en lo que hacen, dedicando tiempo y esfuerzo para hacer oir su enfado y su decepcion al tiempo que se divierten. Son conscientes de estar haciendo una demostracion de fuerza con la que algunos -los menos-esperan ser capaz de cambiar el status quo. Como todos quieren salir en Internet, muchos de los slogans son en ingles, algunos de ellos adaptaciones de slogans importados directamente de los EEUU y validados por la CNN. A pesar de la intencionada proyeccion internacional, tras hacer una busqueda en Google compruebo, con cierta decepcion, que en los unicos lugares donde se habla de la autodenominada Spanish Revolution es en medios y foros espanoles. Sin duda mas de uno pensara que los medios internacionales nos dan, una vez mas la espalda.
Mientras continuo mi paseo, que para muchos podra parecer un paseo triste y sin rumbo pero que para mi resulta, a pesar de los pesares, de lo mas placentero, levanto la mirada hacia el cielo azul y cierro los ojos agradeciendo el suave masaje que los rayos del sol ejercen sobre mi rostro. Incluso sin haberme movido un metro y seguir parado en el centro de la plaza donde tiene lugar la concentracion, siento como el ruido, los canticos y los slogans se alejan y difuminan en la distancia.

sábado, 14 de maio de 2011

De Vita Beata

Mi gran proyecto de leerme los 7 libros de En Busca del Tiempo Perdido va a demorar un poco mas de lo previsto. La idea era leer los 2 primeros aqui en portugues y aprovechar mi viaje a Valencia a finales de Julio para comprar la coleccion completa en espanol y traermela. Al fin y al cabo, no me gusta leer traducciones, pero como leer a Proust en mi precario frances seria trabajoso demas, pues me da igual portugues que castellano.
Avanzo con lentitud inusual ya que a penas puedo dedicarle tiempo durante la noche. Como tan solo consigo leer una horita cada dia, el ajetreo y el trabajo durante el dia hace que, de todas las reminsicencias de la infancia del joven Marcel, tan solo recuerde la anecdota de la madalena (la famosa madalena de Proust cuyo sabor al mojarla en un te con leche le trae a la mente los recuerdos de su ninez en un torrente de personajes y descripciones de mas de 3700 paginas).
Normalmente cuando me propongo leerme un libro le dedico todo mi tiempo de lectura con una fidelidad que creo merecida para el autor de semejante esfuerzo.
En esta ocasion, hago una vez mas muestras de promiscuidad y en las escasas 250 paginas que llevo leido ya le he sido infiel dedicando tiempo a ver entera la serie Roma (temporadas 1 y 2 completas) y el libro de Kirmen Uribe, consumido en menos de 24 horas, titulado Bilbao-New York-Bilbao.
Y es que, fiel a mi costumbre de no leer traducciones, encuentro a veces (aunque yo prefiero pensar que son ellos los que me encuentran a mi) en la magnifica Livraria Cultura de la Av. Paulista, libros que llaman mi atencion en ingles o en castellano. Recientemente, durante mi indolente deambular de seccion en seccion me tope incluso con un libro escrito en catalan. Todo un hallazgo, a pesar de que el tema -que he olvidado- no me interesaba en absoluto. El caso es que lo vi tan solo y abandonado en su esquinita de la estanteria (pero, quien sera que compra estos libros aqui, me preguntaba?) que a punto estuve de adoptarlo y llevarmelo a casa.
Ironicamente, resulta que el libro de Kirmen Uribe es tambien una traduccion, en este caso del euskera al castellano. Como se trata de un libro ligero, de apenas 190 paginas, me pongo a leerlo mientras espero en el cafe de la libreria a que llegue Matt, con quien habia quedado en encontrarme a su salida de la facultad.
La lectura es facil y amena y me sumerjo rapidamente en el mundo de los pescadores de Mutriku y la histora de la familia del autor cuyos recuerdos se producen durante el vuelo transatlantico del mismo y que da vida al titulo. Miro la contratapa y veo que el autor es un ano menor que yo y pienso con cierto sentimiento de culpa y envidia que otro mas se me ha adelantado.
Nacido en 1970 y licenciado en Filologia Vasca, los paralelismos resultan obvios y pienso en lo malo que resulta dejar pasar los anos sin tener claro cual es el rumbo a tomar...
Y es que, una de mis causas pendientes es -situada en mi ranking mental de prioridades casi a la misma altura que la de vivir en Israel y aprender bien el hebreo moderno-, la de mudarme al Pais Vasco y recuperar los estudios de euskera.
Los paralelismos entre el euskera y el hebreo son enormes. Los dos son reliquias vivas de idiomas antiquisimos (la mitologia vasca dice que es la lengua que se hablaba en el paraiso, honor disputado aparentemente con el gaelico). Los dos siguen vivos estudiados hoy dia en su version batua, normalizado de manera un tanto artificial a partir de fuentes orales y escritas dispersas. Estudiarlas produce para un linguista la misma aceleracion cardiaca que la que sufriria un zoologo al toparse, en algun lugar remoto de Sumatra, con una comunidad viva de velociraptors o triceratops.
Y es que, por muy cientifico y objetivo que uno quiera ser, el corazon es quien manda. No hay mas vuelta de hoja. El interes como linguista no es suficiente para entender por dentro un idioma. Hay que amarlo y a traves de el, amar a sus gentes, sus tradiciones y sus lugares. Solo asi las palabras adquieren un sabor y un olor determinado que penetra a lo mas profundo de nuestros sentidos. Hace unos diez anos, en plena efervescencia de mi amor de juventud por el euskera, yo tambien queria ser vasco. Joxelu me llamaban mis amigas de Ondarribia.
El ano pasado, ya en los ultimos coletazos de mi crisis de los 40 -que comenzo a los 38 y me duro casi 3 anos- me encontraba en casa asistiendo por el canal internacional de TVE el programa Destino:Espana. Uno de los personajes era un hombre de unos 60 anos llamado Mikel Morris, profesor universitario americano que por amor al euskera habia cambiado su Colorado natal por Vizcaya, donde ademas de formar una nueva familia y montar una escuela de idomas, se habia dedicado durante mas de 20 anos a la elaboraccion del primer diccionario de ingles-euskera-ingles.
Como no creo en casualidades (recordaba haber ojeado sus diccionarios en El Corte Ingles un tiempo atras) la historia de Mikel me mostro otra vida en la que me veia viviendo y trabajando en Zarauz ganando lo suficiente apenas para sustentarme y sumergido, por fin, en el estudio del euskera. Llegue incluso a buscar su contacto por Internet y enviarle un email. Tras intercambiar palabras amables, incluso llegue a adicionarle al Facebook y si no fuera porque las fechas en que iba a estar por Espana coincidian con un viaje suyo a los EEUU, me habria presentado en Zarautz para pedirle trabajo, a riesgo de parecer un perturbado o un celebrity stalker.

Jose, Joselete, Jose Luis, Joxelu, Itzhak, son en realidad pocos nombres para tantas facetas. (En ingles usan la palabra person y persona para diferenciar a la persona real de su imagen publica). A mi, me gustaria saber si llegado el dia, yo seria capaz de tener apenas una persona. Porque, como Pessoa, yo soy muchos, y el corazon visto a muy corta distancia, es en realidad un poliedro con multiples lados diminutos, dependiendo de como les de la luz, todos son capaces de reflejar un brillo diferente y de gran intensidad.

sexta-feira, 13 de maio de 2011

A vueltas con la burocracia

Resulta que como el tiempo pasa volando y dentro de unos meses expira mi segundo visado renovable de 2 anos, ya tengo derecho a solicitar el visado indefinido que me permitiria trabajar en Brasil sin depender de la empresa actual, que es la que tuvo a bien traerme a estas tierras y a la que esta vinculado mi visado de trabajo.
El primer obstaculo con el que me encuentro es que entre los requisitos sinequanon para solicitar ese permiso indefinido tengo que tener dos paginas en mi pasaporte libre de sellos. Una de las consecuencias de ser Frequent Traveller Gold tanto en StarAlliance como en Oneworld es que apenas me queda media pagina disponible y todas las veces que paso por el control de pasaportes el funcionario de turno comienza a pasar paginas con el sello en la mano listo para la accion buscando desesperado un hueco donde colocar su bendito sello.
Prueba visible de que no exagero, es que mi pasaporte actual, expedido en el 2003 en el Consulado de Londres y que es valido hasta el 2013, esta tan manoseado que mas de una vez me han preguntado si es que ha pasado por la lavadora o se me ha caido al agua.
Tras realizar las gestiones pertinentes en el flamante Consulado General de Espana de Sao Paulo sito en un antiguo palacete en la pijisima Avenida de Brasil -que no se diga que no somos un pais con solera y del primer mundo- el funcionario de turno, paisano mio a juzgar por el leve ceceo extremeno que le delata, me informa que podre pasar a recoger el nuevo documento despues de 45 dias.
Cuando llega la ansiada fecha y mientras espero en la recepcion a ser llamado por el numero, me fijo en las demas personas que estan aguardando su turno. Acostumbrado como estoy al crisol de razas que es Brasil, no puedo evitar sentir una calida sensacion de placidez reconociendo a mi alrededor fisonomias tan de mi tierra que me pareceria estar en ese momento en Valladolid.
De hecho, en su mayor parte, se trata de descendientes de espanoles que han venido a solicitar el pasaporte de sus antecesores. Escucho a uno de ellos decirle al funcionario de la ventanilla que se llama Eduardo Villena. Como resulta que el hombre se sienta a mi lado le abordo y le digo que Villena es un apellido comun en mi tierra, Valencia a lo que me cuenta que su abuelo era de un pueblo llamado Cenizate, curiosamente un pueblecito manchego vecino del pueblo originario de mis abuelos. El tal Eduardo no daba credito a que alguien, a tantisimos kilomentros de distancia, conociera una localidad de poco mas de 1.000 habitantes.
Al llegar a casa pasaporte en mano se me ocurre compararlo con el antiguo (que sigue en mi poder) y me doy cuenta de que el nuevo viene con un numero diferente. Ni corto ni perezoso llamo de nuevo al consulado y, a la sexta tentativa, ya que todas las veces que selecciono la opcion correspondiente del menu, acaba cayendo la linea, consigo, finalmente, hablar con una tal Puri quien pacientemente me explica, con la amabilidad que se tiene con los ninos que hacen las preguntas mas bobas, que lo que cambia es el numero de libreta, pero que el numero de residente no cambia. Acepto sin mas sus explicaciones (por algo ella trabaja en el consulado y yo no) y tras agradecerle su amabilidad compruebo de nuevo los datos que constan en el pasaporte.
En efecto, aparte del numero que empieza con X seguido de seis cifras (Num. Pasaporte) hay otro campo llamado Numero de Identificacion. Este es un numero mas largo que viene encabezado por las letras RE, se supone, que de residente.
Total, que lo comparo con el pasaporte antiguo y , para mi sorpresa, resulta que tambien ese numero es diferente.
Como es viernes y el horario de atencion en el consulado es solamente hasta las 12 del mediodia, no me toca mas remedio que aguantarme las ganas hasta el lunes para llamar y decirle a la almodovariana Puri, que me disculpe, pero que por desgracia esta muy equivocadita.
Ante la duda, decido consultar el oraculo de Google, que nunca falla. Tras teclear mi problema me encuentro una consulta hecha por una chica hace algun tiempo en la pagina de expatriados www.spaniards.com. A la pobre chica se le ocurrio colgar su pregunta sobre cual es el numero que vale en el pasaporte espanol ya que estaba confusa y precisaba saberlo antes de viajar a EEUU. La consulta, a juzgar por las respuestas recibidas, la convirtio en objeto de cachondeo unanime y todo tipo de vilipendios siendo llamada de burra para arriba por la comunidad internauta.
Sin embargo, la realidad es bastante mas compleja y la pregunta de la incomprendida Piscis Angustiada -con la que me solidarizo de manera inmediata- no es la perogrullada que parecia. Por lo visto cuando el pasaporte ha sido expedido en territorio nacional, coincide con el del DNI (como era el caso de mi primer pasaporte). Sin embargo, los expedidos en el extranjero, cuentan con una serie de seis numeros que comienza con X y con otro numero de identificacion que indica tu residencia. El problema es que nadie sabe a ciencia cierta cual de los dos numeros debe de usar lo que da lugar a todo tipo de complicaciones.
Resultado de la historia, que en este momento me encuentro en la situacion kafkiana de tener dos pasaportes validos hasta 2013 (uno expedido en Londres y otro en Sao Paulo) con diferentes numeros de pasaporte y de residencia.

sábado, 7 de maio de 2011

Eretz Yisroel

Lenguas piadosas y bienintencionadas, que acostumbran a ser las mas peligrosas y daninas, me dicen que me pongo muy pesado con el temita de Israel y del Judaismo.
Todo el mundo sabe que los conversos somos los peores, lo que no deja de tener su logica, pues resulta inevitable que todo recien llegado muestre mas entusiasmo que los que ya cuentan con la condicion adquirida por su nacimiento.
Mirando hacia atras en la Historia, no es dificil percibir que los mas virulentos nacionalistas procedian siempre de la periferia o de mas alla de las lindes del Imperio.
El emperador Trajano era andaluz, Napoleon Bonaparte era corso, Adolf Hitler austriaco (como tambien lo es Arnold Schwarzenegger, icono de action hero americano) y Slobodan Milosevic, montenegrino. Sin irnos tan lejos, si echamos un vistazo a los diferentes grupos nacionalistas activos en la actualidad, llama la atencion la cantidad de apellidos que delatan un origen xarnego entre independentistas catalanistas o maketo entre los abertzales de la nueva ola.
No es por casualidad que los patrulleros americanos que mas celo muestran a la hora de defender los mas de 3000 kilometros de frontera con Mexico son todos de origen latino (como tambien lo son los funcionarios de aduanas que te dan la bienvenida - o te la niegan- al llegar a los aeropuertos de los EEUU). Nacion, por cierto formada unicamente por emigrantes (los verdaderos nativos son hoy poco mas que ciudadanos de segunda en sus reservas indias) cuyo sentimiento nacionalista llega al absurdo de colocar banderas nacionales en el porche de sus casa.
Con motivo de la proxima celebracion de Yom Ha'atzmaut, el Dia Nacional de Israel, hay una reflexion que no puedo dejar de pasar por alto. Reflexion objetiva y despojada del entusiasmo del converso que podria cegar verdades incomodas.
En Europa es frecuente referirse al conflicto de Oriente Medio desde la equidistancia de un observador neutro. Estoy acostumbrado a oir de interlocutores, todos ellos, con certeza, cargados de las mejores intenciones, afirmar que los dos lados cometen abusos, que los dos bandos ejercen violencia sobre el enemigo. Desde sus comodos sofas en la sala frente a la TV se permiten la libertad de mostrar un paralelismo que encuentro injusto y absurdo.
La realidad es que cuando algun soldado israelense mata algun civil inocente durante una operacion militar, es siempre por error y no por ello deja de ser condenado a penas de carcel por el mismo Estado que defiendia con su accion. A los anos de condena tendra que anadir los anos de terapia psicologica que va a precisar para aprender a vivir con las consecuencias de esse error.
Cuando los terroristas palestinos matan en Israel, el objetivo es causar el mayor numero de muertes civiles posibles, mujeres y ninos incluidos. Los atentados suicidas ocurren siempre en shopping centers o mercados o restaurantes con gran concentracion de personas.
En Israel nunca se celebra la muerte de nadie. Los mismos judios son los primeros en condenar los atropellos que puedan haber cometido sus correligionarios. Nunca se veran imagenes por la TV de personas celebrando por las calles de Tel Aviv la muerte de inocentes, como ocurre en otros lugares cuando civiles, mujeres y ninos son masacrados. Lo mas inquietante de toda esa cultura de muerte y destruccion es verlos llevando a sus hijos para participar de esa celebracion de la muerte, el unico futuro que saben ofrecer a sus hijos.
Israel, cuya existencia hoy dia se puede considerar casi milagrosa, apuesta por la supervivencia y por la vida.
Por favor, no me vengan con paralelismos.